A pocas semanas de que se lleven a cabo las elecciones del Poder Judicial en Quintana Roo, el proceso enfrenta una crisis en donde la falta de claridad en la información, el desconocimiento generalizado de los cargos en juefo y el bajo nivel de interés ciudadana, han encendido las alertas entre los especialistas.
De acuerdo con el politólogo Óscar Cob, todos estos factores que hoy complican el panorama rumbo a las elecciones judiciales, donde se elegirán jueces y magistrados en Quintana Roo, ponen en entredicho la legitimidad del proceso.
“El principal riesgo de este proceso no está en el conteo de votos, sino en la calidad de la decisión que se va a tomar. Estamos a punto de elegir a jueces y magistrados sin que la mayoría de los votantes entienda quiénes son ni qué harán.
“El peligro no es solo que vote poca gente. El verdadero riesgo es que las decisiones fundamentales sobre justicia en el estado terminen en manos de perfiles poco conocidos, impulsados por estructuras que no rinden cuentas a nadie”, dijo.
Riesgo de acarreo y manipulación del voto
Explicó que a diferencia de otros procesos electorales, donde los partidos políticos actúan como intermediarios entre el electorado y las candidaturas, en esta elección los perfiles compiten de forma independiente. Sin embargo, eso no elimina los intereses políticos, simplemente los oculta.
“Cuando no hay partidos visibles, las estructuras de poder tradicionales operan por otras vías: sindicatos, asociaciones profesionales, o incluso liderazgos territoriales que movilizan votantes a cambio de favores o compromisos”, comentó.
En ese sentido, Cob advirtió que este panorama abre la puerta al acarreo y otras prácticas que distorsionan la voluntad ciudadana durante el proceso electoral.
“Cuando hay desinformación, el terreno está listo para el acarreo. Si nadie sabe quiénes son los aspirantes, cualquiera puede llenar los espacios con su gente. Es un riesgo real que debemos observar con lupa el día de la elección”, dijo.
Plataformas digitales no bastan ante el desconocimiento
Desde su análisis, el politólogo mencionó que uno de los principales errores ha sido subestimar la complejidad de esta elección por las mismas autoridades y como resultado, las estrategias de difusión no han sido las adecuadas para llamar al voto ciudadano este próximo 1 de junio.
“No se puede pedir que la ciudadanía elija a las personas que imparten justicia en el estado de la noche a la mañana, cuando era un trabajo que realizaban los regidores o diputados. Lo podemos ver desde las boletas que son muy técnicas, los cargos son desconocidos y la información institucional no ha llegado a donde debía llegar, lo que ahuyenta a la ciudadanía”, comentó.
Reconoció que aunque se han habilitado herramientas digitales y se han programado foros públicos, para el politólogo esas estrategias resultan insuficientes frente al nivel de desinformación que predomina en el estado, sobre todo por la dinámica cotidiana de las personas.
“No hay información en redes sociales, ni los mismos candidatos han implementado campañas estratégicas que capten la atención y la confianza de los votantes”, dijo.
