Mientras Quintana Roo suele aparecer entre las entidades con mayor crecimiento económico, turístico y demográfico del país, un indicador revela otra realidad menos visible: el estado ocupa el segundo lugar nacional en la tasa estandarizada de suicidios, de acuerdo con las cifras preliminares de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) 2025 del Inegi.
El reporte coloca a Chihuahua en la primera posición, con una tasa estandarizada de 13.9 suicidios por cada 100 mil habitantes. En segundo lugar aparecen Quintana Roo y Aguascalientes, ambos con 11.8 casos por cada 100 mil habitantes, muy por encima de la media nacional, que fue de 6.8, lo que significa que el riesgo estadístico en Quintana Roo es casi el doble del promedio registrado en México.
Aunque el documento no explica las causas detrás de estos resultados, sí ofrece una radiografía suficiente para entender que el suicidio continúa siendo un problema de salud pública que requiere atención permanente y estrategias preventivas, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Realidad distinta en la península
El panorama también muestra diferencias importantes entre los estados de la península de Yucatán. Quintana Roo sobresale por encontrarse entre las entidades con mayor incidencia nacional. En contraste, Yucatán y Campeche no aparecen entre los estados con las tasas más altas de suicidio registradas por el Inegi para 2025.
Esto significa que el fenómeno presenta comportamientos distintos dentro de una misma región y que los factores sociales, económicos y comunitarios pueden variar entre un estado y otro.
Hombres, principales víctimas
Las cifras nacionales muestran un patrón que se ha mantenido durante varios años. Durante 2025 se registraron 8 mil 846 suicidios en México. Ocho de cada diez personas fallecidas fueron hombres, mientras que dos de cada diez fueron mujeres. El documento también señala que únicamente en tres casos no fue posible determinar el sexo de la persona fallecida.
El documento muestra una tendencia observada desde hace décadas en distintos países. Aunque las mujeres suelen buscar ayuda psicológica con mayor frecuencia, los hombres enfrentan mayores barreras culturales para expresar emociones o solicitar apoyo profesional, además de recurrir con mayor frecuencia a métodos altamente letales.
Jóvenes, más de la mitad
Otro dato que llama la atención es la edad de las víctimas. El grupo de 25 a 34 años concentró 26.9% de los suicidios registrados durante 2025. Le siguieron las personas de 15 a 24 años, con 24.3%. Entre ambos grupos acumulan más de la mitad de todos los casos registrados en el país.
Se aprecia que el problema afecta principalmente a personas que atraviesan etapas de estudio, incorporación al mercado laboral, formación de una familia o consolidación de un proyecto de vida, momentos en los que suelen presentarse importantes presiones económicas, laborales, familiares y emocionales.
El método más frecuente
El informe también permite conocer la forma en que ocurren estas muertes. El 84.9% de los suicidios registrados durante 2025 se cometieron mediante ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación. En segundo lugar se ubicó el envenenamiento con sustancias nocivas, con 5.9%, seguido por las lesiones provocadas con armas de fuego, que representaron 5.4%.
Estos datos son utilizados por las autoridades sanitarias para identificar factores de riesgo y fortalecer medidas de prevención, además de orientar campañas de sensibilización dirigidas a familias, escuelas y comunidades.
NOTA DE CONTEXTO
¿QUÉ PODRÍA ESTAR OCURRIENDO EN QUINTANA ROO?
Aunque el informe del Inegi no analiza las razones detrás de la elevada tasa registrada en Quintana Roo, especialistas en salud mental consideran que el fenómeno suele responder a una combinación de factores y no a una sola causa.
La psiquiatra Montserrat Mora, investigadora especializada en salud mental y adicciones, explica que el suicidio es un fenómeno complejo en el que intervienen factores individuales, familiares, sociales y económicos.
“No existe una sola causa que explique un suicidio. Generalmente confluyen problemas emocionales, dificultades económicas, consumo de sustancias, violencia, aislamiento y la ausencia de atención oportuna”, señala la especialista.
En estados con fuerte crecimiento poblacional, intensa movilidad laboral y una alta llegada de personas provenientes de otras regiones del país, algunos factores de protección tradicionales, como las redes familiares o comunitarias, pueden debilitarse, lo que incrementa la vulnerabilidad de ciertos grupos.
Para Mora, uno de los mayores retos consiste en detectar las señales de alerta mucho antes de que aparezca una crisis.
“La prevención comienza cuando aprendemos a hablar de salud mental sin prejuicios. Mientras más temprano se detecten síntomas de ansiedad, depresión o desesperanza, mayores son las posibilidades de evitar desenlaces fatales”, explica.
La especialista considera que el fortalecimiento de los servicios psicológicos en escuelas, universidades, centros laborales y unidades de salud puede representar una diferencia importante, especialmente para adolescentes y adultos jóvenes.
Otro reto importante consiste en reducir el estigma que todavía rodea a las enfermedades mentales. Muchas personas continúan evitando acudir con un psicólogo o un psiquiatra por miedo a ser juzgadas o consideradas débiles. En consecuencia, buscan ayuda únicamente cuando la situación emocional ya se encuentra muy deteriorada.
“Necesitamos entender que acudir al psicólogo debe verse igual que acudir al médico cuando aparece un dolor físico”, afirma Montserrat Mora.
La especialista añade que también resulta fundamental capacitar a docentes, médicos de primer contacto, policías, trabajadores sociales y líderes comunitarios para reconocer oportunamente señales de riesgo y canalizar a las personas hacia atención especializada.
SUICIDIOS EN MÉXICO 2025
TASAS MAS ALTAS
Chihuahua: 13.9
Quintana Roo: 11.8
Aguascalientes: 11.8
TASAS MÁS BAJAS
Chiapas: 4.3
Nuevo León: 3.8
Guerrero: 1.8
¿CÓMO COMETIERON SUICIDIO?
Ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación: 84.9%
Envenenamiento por ingesta y exposición a sustancias nocivas: 5.9 %
Uso de arma de fuego: 5.4%
GRUPOS DE EDAD
15 a 24 años: 24.3%
25 a 34 años: 26.9%
