Un nuevo proyecto de energía renovable pretende instalarse en la costa norte de Yucatán. Se trata de “Eólica Dzilam”, un parque eólico que busca ser construida en el municipio de Dzilam González y cuyos permisos aún están en evaluación ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). La empresa Eólica Dzilam S.A.P.I. de C.V. ingresó su Manifestación de Impacto Ambiental en modalidad regional (MIA-R) el 13 de noviembre de 2025, iniciando así el proceso formal de revisión.
La propuesta consiste en levantar una planta de 120 megawatts (MW) de capacidad instalada, integrada por 15 aerogeneradores de 8 MW cada uno. De acuerdo con la MIA, la central incluirá dos subestaciones (una elevadora y otra de maniobras), una torre meteorológica, caminos internos, áreas de control y campamentos temporales. Toda la infraestructura ocuparía 88.63 hectáreas, dentro de un polígono mayor de 1,819 hectáreas obtenido mediante contratos de usufructo con distintos propietarios.
Aunque se trata de una superficie extensa, el documento subraya que solo el 4.8% del terreno será intervenido directamente. Para la instalación se prevé la remoción de vegetación en 57.06 hectáreas, clasificadas como terrenos forestales, lo que implica la necesidad de un permiso adicional para cambio de uso de suelo.
El proyecto representa una inversión estimada de 3,709 millones de pesos, equivalentes a 183 millones de dólares, según el tipo de cambio del Banco de México vigente al cierre de marzo de 2025. La vida útil esperada es de 35 años, divididos en hasta tres años de preparación del sitio y construcción, 30 de operación y mantenimiento, y dos años de cierre y restauración.
¿Cuál sería el impacto ambiental del parque eólico?

En su estudio ambiental, la empresa explica que el área presenta un ecosistema ya fragmentado por décadas de actividades agropecuarias, principalmente ganadería. Según el diagnóstico, el sitio no se ubica dentro de ninguna Área Natural Protegida y no concentra poblaciones críticas de flora o fauna en riesgo, aunque sí requiere medidas de rescate, reubicación y vigilancia ambiental durante todas las etapas del proyecto.
La MIA detalla que se identificaron 221 interacciones ambientales, de las cuales 116 son negativas y 105 positivas. Entre los impactos principales se mencionan la pérdida de vegetación, alteraciones al suelo, desplazamiento de fauna y cambios en el paisaje; sin embargo, el documento sostiene que todos ellos pueden ser mitigados mediante programas de manejo, monitoreo, reforestación, restricción de áreas de obra y paros operativos durante temporadas de migración de aves.
En el plano social, la empresa prevé que el proyecto genere empleos durante la construcción y operación, así como demanda local de bienes y servicios, especialmente en Dzilam González y Dzilam de Bravo, las comunidades más cercanas. También se compromete a priorizar la contratación de mano de obra de la zona y mantener el acceso a caminos para los propietarios de los predios involucrados.
Mientras la Semarnat analiza la documentación y las medidas propuestas, el proyecto permanece en etapa de revisión. De obtener autorización, “Eólica Dzilam” se convertiría en uno de los parques eólicos más grandes de Yucatán y reforzaría la generación de energía renovable en la Península, una región que históricamente ha sufrido limitaciones en capacidad eléctrica y dependencia de combustibles fósiles.