La reciente puesta en marcha del modelo de atención a la primera infancia, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, es sin duda un avance significativo en la política social. Con la implementación de los Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI), se busca brindar servicios integrales que van más allá de una simple guardería: un espacio para el desarrollo físico, emocional y cognitivo.
Sin embargo, la magnitud de las carencias que enfrentan las niñas y niños menores de 6 años plantea la pregunta: ¿es suficiente este modelo para atender las necesidades de la primera infancia en México?
Realidad de la primera infancia en México
Según datos de la UNICEF, los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo humano. Sin embargo, las estadísticas pintan un panorama preocupante:
- 12.4 millones de niños menores de 6 años viven en México.
- 12% de ellos padecen desnutrición crónica.
- Solo el 30% recibió lactancia materna exclusiva en sus primeros seis meses.
- 65% no tiene acceso a libros infantiles, limitando sus oportunidades educativas.
Adicionalmente, el CONEVAL reporta que entre 2018 y 2020, el 54.3% de las niñas y niños en primera infancia vivían en pobreza, cifra que empeoró durante la pandemia debido a la crisis económica familiar.
Los Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI): ¿un modelo para todos?
El nuevo programa liderado por el IMSS a través de los CECI promete un enfoque integral, combinando cuidado, educación y bienestar para niñas y niños. Sin embargo, existe una limitante importante: el acceso restringido a quienes cuentan con seguridad social.
Datos relevantes:
- 64.7 millones de personas en México carecen de seguridad social, según CONEVAL (2022).
- Solo el 38.3% de la población está afiliada al IMSS, lo que deja fuera a millones de familias de los beneficios del programa.
Esta brecha resalta la necesidad de una política pública más incluyente que garantice acceso universal al cuidado infantil.
El Pacto por la Primera Infancia: una prioridad nacional
Durante la campaña presidencial, Claudia Sheinbaum, Xóchilt Gálvez y Jorge Álvarez Maynez firmaron el Pacto por la Primera Infancia, una iniciativa respaldada por más de 500 organizaciones sociales. Este acuerdo busca:
- Impulsar políticas públicas integrales cocreadas con familias, organismos internacionales y sociedad civil.
- Garantizar el derecho a la supervivencia, desarrollo y protección de niñas y niños menores de 6 años.
Aunque el programa CECI representa un paso adelante en esta dirección, el compromiso firmado exige medidas más amplias para llegar a las comunidades más vulnerables.
Desafíos para el futuro
Para que la atención a la primera infancia sea realmente transformadora, México necesita superar desafíos estructurales:
- Ampliar el acceso:
Crear esquemas que incluyan a familias fuera del sistema de seguridad social. - Atender la pobreza infantil:
Diseñar programas que reduzcan la pobreza y mejoren la calidad de vida de niñas y niños. - Fortalecer la inversión pública:
Aumentar el presupuesto destinado a educación, salud y cuidado infantil. - Garantizar equidad regional:
Llevar los servicios a zonas rurales y marginadas, donde las carencias son mayores.
Reflexión final: ¿avance suficiente?
El modelo de atención a la primera infancia impulsado por los CECI es un avance importante, pero no puede ser el único esfuerzo para atender a este grupo vulnerable. La primera infancia debe ser una prioridad nacional, con políticas públicas universales, incluyentes y diseñadas para cerrar brechas sociales.
El compromiso firmado en el Pacto por la Primera Infancia exige acciones contundentes y la colaboración de todos los sectores de la sociedad. Garantizar un futuro digno para las niñas y niños mexicanos no solo es una necesidad, es una deuda histórica.
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