Movilidad de cuidado en Naucalpan: desafíos y propuestas para mayor equidad

“La movilidad de cuidado afecta a miles de mujeres en Naucalpan. Conoce cómo la infraestructura de transporte puede transformarse para mejorar su vida y seguridad.”

La movilidad de cuidado es un aspecto fundamental de la vida urbana en México, especialmente para las mujeres que, día a día, realizan viajes esenciales para el cuidado de familiares, el mantenimiento del hogar y la gestión de actividades diarias. En el Estado de México, particularmente en municipios como Naucalpan, se realizan cerca de 13 millones de viajes de cuidado diarios, la mayoría en condiciones de inseguridad y con servicios de transporte público que rara vez atienden sus necesidades. Este fenómeno revela la existencia de una desigualdad estructural que afecta la autonomía de las mujeres y limita su participación en la vida económica y social.

En esta nota, exploramos el caso de Naucalpan y los múltiples obstáculos que enfrentan las mujeres en sus trayectos diarios. Con una perspectiva de género, se proponen políticas y acciones que podrían transformar la movilidad urbana y mejorar la calidad de vida de quienes asumen estas responsabilidades de cuidado.

Un viaje lleno de riesgos e inequidad

Para muchas mujeres de Naucalpan, los desplazamientos cotidianos no solo son largos y extenuantes, sino que también implican un riesgo de violencia y acoso. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (INEGI, 2021), el 33.4% de las mujeres en el Estado de México ha reportado situaciones de acoso en el transporte público, especialmente en microbuses y zonas de alta inseguridad.

Además, se observa que las mujeres entre 35 y 65 años de nivel socioeconómico medio-bajo realizan un 25% más de viajes multimodales que los hombres, la mayoría de ellos destinados a actividades de cuidado. Aunque muchos de estos trayectos son cortos, la falta de infraestructura segura y accesible, como estaciones de descanso y calles bien iluminadas, hace que estos desplazamientos sean más complicados de lo que deberían ser.

El impacto económico del trabajo de cuidado no remunerado

El trabajo de cuidado que realizan las mujeres tiene un enorme valor para la economía. Según la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México (INEGI, 2023), el valor de este trabajo asciende a 7.2 billones de pesos, lo que equivale al 24.3% del PIB nacional. El Estado de México contribuye con el 12.3% de esta cifra, reflejando la importancia del trabajo de cuidado en la economía de la entidad.

Sin embargo, al no ser remunerado, este trabajo limita las oportunidades de autonomía económica de muchas mujeres. La falta de políticas de transporte adecuadas en lugares como Naucalpan no solo aumenta las dificultades de estas mujeres, sino que también representa una barrera para su desarrollo y bienestar.

Nuevas perspectivas para la movilidad de cuidado en Naucalpan

La movilidad de cuidado es una cuestión de justicia social y equidad. En Naucalpan, la Secretaría de Movilidad del Estado de México ha dado algunos pasos importantes, como la construcción de la Línea 3 del Mexicable, un sistema de transporte que beneficiará a más de 700,000 habitantes y contará con una inversión de 4,000 millones de pesos. Aunque este proyecto es un avance, representa solo el inicio de un cambio más profundo que se necesita para responder a las necesidades reales de movilidad de las personas cuidadoras en esta región.

Propuestas para una movilidad de cuidado justa y segura

Para lograr un impacto real en la vida de quienes realizan labores de cuidado, es urgente implementar políticas de movilidad inclusivas y adaptadas a sus necesidades. Algunas propuestas incluyen:

  1. Corredores de cuidado seguros
    Crear rutas exclusivas y seguras que conecten las áreas residenciales con servicios esenciales como escuelas, centros de salud, mercados y trabajos. Estos corredores deben contar con infraestructura adecuada e iluminación suficiente para reducir los riesgos de violencia y mejorar la seguridad de los trayectos.
  2. Subsidios de transporte para el trabajo de cuidado
    Reconociendo el valor económico del trabajo de cuidado, implementar tarifas reducidas o gratuitas en el transporte público para quienes realizan estos desplazamientos. Este tipo de apoyo económico compensaría el tiempo y el esfuerzo no remunerado, facilitando la movilidad en la ciudad.
  3. Capacitación en seguridad para el personal de transporte
    Es fundamental capacitar a los operadores de transporte público en temas de seguridad y equidad de género. Incluir protocolos de respuesta rápida ante situaciones de acoso podría contribuir a mejorar la percepción de seguridad de las usuarias.
  4. Integración del enfoque de género en la planificación urbana
    La movilidad de cuidado debe ser prioritaria en los proyectos de infraestructura. Esto implica diseñar espacios y servicios con áreas de descanso, baños accesibles y puntos de apoyo en el transporte público y en las zonas de espera.

Movilidad de cuidado: una prioridad para el desarrollo de ciudades inclusivas

La movilidad de cuidado debe reconocerse como una prioridad en la planificación urbana, pues influye en el bienestar de miles de personas que desempeñan labores esenciales para la comunidad. El enfoque de Jane Jacobs sobre ciudades inclusivas, aquellas que responden a las necesidades de todos sus habitantes, debería ser una inspiración para que municipios como Naucalpan transformen sus espacios y servicios de transporte.

Reconocer el trabajo de cuidado y facilitar la movilidad de quienes lo realizan es una inversión en la creación de ciudades justas, resilientes y equitativas. Este es el reto que Naucalpan y muchas otras ciudades deben asumir: garantizar que sus calles, transporte y espacios públicos sean accesibles, seguros y cómodos para quienes cuidan y son cuidados.

Construyendo ciudades inclusivas para el bienestar de todos

La movilidad de cuidado no es solo un tema de infraestructura; es una cuestión de derechos y equidad social. Para crear ciudades verdaderamente inclusivas, es crucial que gobiernos locales, organizaciones y sociedad civil trabajen juntos en la implementación de políticas de movilidad que respondan a las necesidades de todas las personas.La transformación de los espacios urbanos para satisfacer las necesidades de las personas cuidadoras no solo beneficiará a quienes realizan estos trayectos, sino que también fortalecerá a las comunidades, creando una sociedad más justa y con oportunidades para todos. Naucalpan tiene la oportunidad de liderar esta transformación, demostrando que las ciudades inclusivas y cuidadosas son posibles y urgentes.

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