
Marcha por la justicia: el Ángel y la indignación ciudadana
Este domingo 6 de julio, el Paseo de la Reforma se convirtió en un río de inconformidad. Desde el Ángel de la Independencia hasta el Monumento a la Revolución, miles de personas caminaron con un mismo objetivo: exigir la nulidad de la elección judicial y rechazar la reforma que pretende someter al Poder Judicial al voto popular.
Encabezada por integrantes de la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito (JUFED), así como por organizaciones como RECAP y el Frente Cívico Nacional, la marcha reunió a ciudadanos, académicos, abogados y funcionarios que temen por la independencia judicial y el futuro de la democracia en México.
Consignas contra el TEPJF: «Un gramo de decencia»
Las pancartas hablaban por sí solas. “Magistrados traidores a la democracia”, “anulación de la elección más fraudulenta de la historia” y “la nulidad es la solución” fueron algunos de los mensajes que resonaron en el trayecto.
Ya en el Monumento a la Revolución, Fernando Belauzarán, figura clave del movimiento cívico, fue contundente:
“Si al Tribunal Electoral le queda un gramo de decencia, tiene que anular la elección judicial… el fraude fue desvergonzado, generalizado y sistemático”.
Belauzarán detalló irregularidades documentadas como las llamadas casillas zapato, en las que todos los votos favorecieron a un solo candidato; boletas planchadas, sin marcas de doblez; y hasta robo de material electoral.
JUFED advierte: “Este mecanismo destruye la carrera judicial”
En entrevista, Juana Fuentes, directora de la JUFED, lanzó una advertencia demoledora:
“La elección por voto popular es incompatible con una justicia independiente.”
Denunció que esta reforma representa una cooptación del Poder Judicial y adelantó que ya están trabajando para impulsar su anulación en instancias internacionales, confiando en que se emitan medidas cautelares para frenar su aplicación.
El modelo judicial bajo amenaza: entre el voto popular y la independencia
La reforma que propone elegir a jueces y magistrados por voto directo ha generado una de las mayores polémicas del sexenio. Para muchos especialistas, este modelo pone en riesgo la imparcialidad judicial, abriendo la puerta a la politización de la justicia, la campañización de los tribunales y la compra de voluntades en procesos que deberían regirse por el mérito y la carrera profesional.
Organizaciones como JUFED defienden un modelo basado en mérito, escalafón y autonomía constitucional, mientras que sus detractores acusan al actual sistema de ser opaco y elitista. Sin embargo, el fondo del debate no es técnico, sino político.
La estrategia legal e internacional: el frente que viene
Aunque la reforma ya fue aprobada, los colectivos y organizaciones anunciaron que no darán marcha atrás. Preparan recursos legales nacionales e internacionales y una campaña sostenida de movilización ciudadana.
“La nulidad tardará, pero llegará”, afirmó Juana Fuentes con determinación.
La estrategia también contempla presentar pruebas de irregularidades ante organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Relatoría de Independencia Judicial de la ONU.
Un mensaje al poder: “El Poder Judicial no se toca”
Más allá de la protesta, esta movilización es también un símbolo de resistencia frente a un proyecto que muchos ven como una amenaza directa a los contrapesos institucionales. La frase que dominó la marcha —“El Poder Judicial no se toca”— resume un sentimiento generalizado de alerta ante lo que consideran un intento de control autoritario del aparato de justicia.
La democracia en su punto de inflexión
Lo ocurrido este 6 de julio es más que una marcha. Es un llamado de alerta que pone sobre la mesa uno de los dilemas más profundos de la democracia mexicana: ¿quién debe vigilar a los jueces? ¿Quién los nombra y bajo qué criterios?
La protesta en defensa del Poder Judicial no es corporativista: es una batalla por la legalidad, la autonomía y la esperanza de que, aún con todos sus errores, la democracia puede corregirse sin destruirse.