
En un anuncio que podría marcar un antes y un después en la política sanitaria y ambiental del país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que el gobierno federal prohibirá una serie de sustancias químicas nocivas para la salud, las cuales ya están restringidas en numerosos países.
La medida, que será formalizada en los próximos días, busca alinear la regulación mexicana con estándares internacionales, fortaleciendo la protección a la salud pública y al medio ambiente.
Un compromiso anunciado en Palacio Nacional
En su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum fue clara:
“Se ha demostrado que son dañinos para la salud y se van a prohibir en México. Están prohibidos en muchísimos otros lugares del mundo, incluido Estados Unidos, y aquí no se había hecho”.
La presidenta precisó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) será la encargada de aprobar o rechazar el uso de fertilizantes y plaguicidas. En breve, se dará a conocer públicamente un listado de productos que serán retirados del mercado nacional.
Prohibición gradual: ciencia y transición
No todos los químicos serán retirados de inmediato. La mandataria explicó que en ciertos casos la sustitución será gradual, basada en evidencia científica y en diálogo con instituciones públicas y empresas privadas del sector agrícola.
Este enfoque busca evitar un impacto negativo abrupto en la producción de alimentos, mientras se transita hacia alternativas seguras y sostenibles.
Glifosato: el debate que divide al campo
La conversación sobre químicos peligrosos volvió a poner en el centro el glifosato, un herbicida muy utilizado en México y cuestionado por su posible toxicidad.
Por un lado, el director general de Bayer México, Manuel Bravo Pereyra, defendió su uso, asegurando que las principales agencias regulatorias del mundo —incluyendo Cofepris, Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa— han concluido que es seguro si se emplea conforme a las instrucciones.
Por otro, organizaciones ambientalistas y de salud pública insisten en que la evidencia sobre riesgos para la salud y el medio ambiente es suficiente para acelerar su prohibición.
Hacia un México alineado con el mundo
La decisión de Sheinbaum se suma a una tendencia global: limitar o eliminar sustancias químicas con impactos negativos comprobados. La Unión Europea, Estados Unidos y varios países latinoamericanos ya han adoptado medidas similares.
Con esta política, México no solo protegerá la salud de millones de personas y reducirá la contaminación, sino que también fortalecerá su posición en el comercio internacional agrícola al cumplir con estándares cada vez más estrictos.
Un cambio estructural
La prohibición de químicos peligrosos en México representa más que una medida sanitaria: es un paso hacia un modelo agrícola más seguro, sostenible y competitivo.
La historia demuestra que regulaciones de este tipo generan resistencia inicial, pero a largo plazo mejoran la calidad de vida, impulsan la innovación y protegen los recursos naturales.
En los próximos meses, los agricultores, la industria y la sociedad civil serán testigos de un cambio histórico en la relación entre producción agrícola, salud y medio ambiente.