El pasado 18 de diciembre, la Ciudad de México se convirtió en escenario de un caso que despertó tanto indignación como empatía: el de Mariah Markus, una ciudadana estadounidense de 33 años que aterrorizó a transeúntes y conductores en la alcaldía Cuauhtémoc, persiguiéndolos con un cuchillo y lanzándoles piedras.
Aunque sus actos provocaron alarma, la vida de Mariah Markus, marcada por abusos y tragedias, plantea interrogantes sobre las raíces de su comportamiento y el sistema que la ha dejado en la marginación.
El día del pánico en la Condesa
El caso cobró notoriedad cuando un video difundido por el reportero Antonio Nieto en la plataforma X (antes Twitter) mostró a Mariah persiguiendo a un peatón cerca del Parque España, en la colonia Condesa. Con su cabello rojizo casi rapado, un cuchillo en mano y un comportamiento errático, sembró el pánico entre los habitantes de la zona.
La rápida actuación de las autoridades, encabezadas por la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, culminó en su detención. Sin embargo, la incertidumbre persiste: no está claro si Markus sigue detenida o ha sido liberada.
Un pasado lleno de abuso y sufrimiento
Mariah Markus no es solo la imagen de una agresora. Su historia revela años de abusos, exclusión y lucha personal.
En su perfil público en redes sociales y plataformas como Werdsmith, Markus narró episodios desgarradores:
- Abusos físicos y emocionales en su hogar, incluyendo amenazas de su propio padre.
- Quedarse sin hogar en 2015, viviendo en condiciones extremas.
- Cuatro intentos de suicidio en los dos primeros años de su vida en las calles.
Practicar lucha, según Markus, fue su válvula de escape. Sin embargo, también denunció malos tratos en la asociación de artes marciales donde se entrenaba, lo que profundizó su trauma.
Su llegada a México: engaños y discriminación
Según relatos de personas cercanas, Mariah llegó a México bajo circunstancias poco claras. En el país, enfrentó discriminación por su aspecto físico y condiciones de higiene. Un caso notable ocurrió en el Faro del Saber Bicentenario, donde se le negó el acceso a una computadora debido a prejuicios, pese a que buscaba ayuda para enviar un correo electrónico.
En redes sociales, varios usuarios señalaron que Markus podría haber sido traída a México bajo engaños, lo que deja abierta la posibilidad de que sea víctima de trata de personas.
Una vida narrada en sus escritos
Los poemas y relatos de Markus, disponibles en plataformas públicas, ofrecen una ventana a su estado mental y emocional. En sus textos, mezcla la frustración con el dolor:
“Me sorprende no haber acabado siendo un asesino con hacha. Ya era bastante malo estar pasando por un infierno. No necesitaba que me desecharan.”
Sus palabras reflejan no solo su lucha por sobrevivir, sino también su sentimiento de haber sido rechazada y descartada por la sociedad.
¿Víctima o agresora? El debate en redes sociales
El caso de Mariah Markus ha dividido opiniones en redes sociales. Por un lado, algunos usuarios exigen justicia para las personas que fueron víctimas de sus agresiones en la Condesa. Por otro, hay quienes señalan que Markus necesita apoyo psicológico y social urgente.
“La policía del sector logró la detención de una persona que portaba un arma y ponía en peligro la vida de quienes viven en Cuauhtémoc”, escribió la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega.
Sin embargo, la falta de acciones para contactar a la embajada de Estados Unidos y buscar soluciones para Markus ha generado críticas hacia las autoridades locales.
¿Qué sigue para Mariah Markus?
El destino de Markus es incierto. Aunque permanece en el centro de atención, su caso subraya la necesidad de abordar los problemas de salud mental y la marginación de personas en situación vulnerable.
El desafío para las autoridades es encontrar un balance entre garantizar la seguridad pública y brindar el apoyo necesario a quienes, como Markus, han sido víctimas de un sistema que las ha dejado desprotegidas.
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