El 2024 será recordado como un año de tragedia y resistencia para el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, un grupo de madres que, a pesar del dolor y la adversidad, no se detuvieron en su lucha por encontrar a sus hijos desaparecidos. A lo largo del año, localizó 164 cuerpos y descubrió nueve carboneras y tres crematorios clandestinos, espacios donde los restos humanos eran calcificados en condiciones inhumanas. Este hallazgo expuso, aún más, la magnitud de la crisis de las desapariciones en el estado de Sonora y sus efectos devastadores en las familias afectadas.
La ardua tarea de buscar a los desaparecidos en Sonora
Las búsquedas realizadas por Madres Buscadoras de Sonora durante 2024 no solo se limitan a los hallazgos de cuerpos, sino que también pusieron en evidencia la grave situación de los crematorios clandestinos. Estos lugares, utilizados para deshacerse de evidencias, reflejan la impunidad que prevalece en muchas regiones de México frente a la violencia organizada.
Según las cifras oficiales compartidas por el colectivo, 2024 ha sido un año con más de 220 búsquedas realizadas, apoyadas por la Comisión de Búsqueda del Estado de Sonora. Estas búsquedas se realizaron en diferentes municipios de la región, con la participación de diversas familias que, aunque desgarradas por el dolor, no abandonan la esperanza de encontrar a sus seres queridos. En enero, se localizaron 60 cuerpos; en marzo, 12; y en diciembre, 13, lo que muestra la constante presión de la violencia en el estado.
El hallazgo de crematorios y carboneras clandestinas
Uno de los descubrimientos más escalofriantes fue la localización de nueve carboneras, estructuras donde, según el testimonio de las madres, se calcinaron cuerpos humanos, y tres crematorios clandestinos. Estos hallazgos no solo reflejan el horror de la violencia, sino también la complejidad de los métodos utilizados para ocultar los crímenes y evitar la justicia.
Las carboneras y los crematorios clandestinos, tan comunes en las historias de desapariciones forzadas en México, representan una trágica realidad que muchos prefieren no ver. En localidades como Hermosillo, Nogales y Guaymas, el trabajo de las Madres Buscadoras permitió desvelar estos espantosos secretos, que se suman a la creciente lista de desapariciones en el país.
El impacto humano y emocional detrás de los hallazgos
Ceci Flores, líder del grupo, compartió en redes sociales el impacto emocional que implica encontrar los restos de personas desaparecidas. Para ella, cada hallazgo es un recordatorio de la angustia diaria que viven las madres de los desaparecidos. Flores menciona que no puede olvidar el rostro de las víctimas, cuyas historias de dolor la acompañan incluso en sus sueños.
“Nunca sabré lo que se siente cuando encontramos los restos de alguien desaparecido. El aroma de la muerte vive en mi mente, y los rostros me acompañan hasta en mis sueños.” Esta frase, llena de dolor y reflexión, resume la tragedia emocional que viven las madres que buscan incansablemente la verdad.
La cifra creciente de desaparecidos en México
En el contexto de las desapariciones en México, el colectivo Madres Buscadoras de Sonora ha sido contundente al señalar que, aunque el gobierno informa de alrededor de 100,000 desaparecidos en el país, ellos consideran que el número real podría ser mucho mayor. La desaparición de una persona no solo afecta a la víctima, sino que destruye a toda una familia.
“Dicen que en México nos faltan 100,000, pero yo digo que nos faltan más, porque cuando desaparecen a alguien, se llevan a toda su familia y a México le arrancan un pedacito.” Con estas palabras, Ceci Flores expresó el vacío que queda en las familias tras la desaparición de sus seres queridos, un vacío que no se llena con estadísticas frías ni promesas incumplidas.
El apoyo y la solidaridad de la Comisión de Búsqueda del Estado de Sonora
A lo largo de sus búsquedas, las Madres Buscadoras han contado con el apoyo invaluable de la Comisión de Búsqueda del Estado de Sonora. Esta colaboración ha sido clave para garantizar que las búsquedas continúen a pesar de los obstáculos, las amenazas y el dolor. Gracias a este esfuerzo conjunto, se lograron resultados importantes en las investigaciones, como la localización de los cuerpos y los descubrimientos de los crematorios clandestinos.
La solidaridad de la Comisión no solo ha sido en términos de apoyo logístico, sino también en términos emocionales, abrazando a las madres que siguen esperando que sus hijos regresen a casa. Este esfuerzo conjunto resalta la importancia de la colaboración en la lucha por la justicia y la verdad.
La lucha por la justicia sigue
El trabajo de las Madres Buscadoras de Sonora es un testimonio de la valentía y la resiliencia de las mujeres mexicanas que no han dejado de buscar la justicia por sus hijos desaparecidos. Mientras las autoridades continúan enfrentando desafíos para garantizar la seguridad en el país, el colectivo sigue adelante con su misión, revelando la gravedad de la situación con cada búsqueda que realizan.
El impacto de sus hallazgos es profundo, no solo para las familias afectadas, sino también para la sociedad en general, que debe enfrentarse a la dura realidad de la desaparición forzada en México. Si bien las madres siguen luchando por la verdad, su voz se levanta en busca de justicia, visibilidad y respuestas.
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