La UNAM blinda su autonomía: Reforma sin voto directo para rector

La UNAM blinda su autonomía: Reforma sin voto directo para rector

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha iniciado un proceso de reforma a su Ley Orgánica, justo cuando se cumplen 80 años de su promulgación. Sin embargo, el rector Leonardo Lomelí dejó fuera un tema clave: la elección por voto directo del rector, una demanda recurrente de sectores dentro y fuera de la institución.

Esta decisión no es casualidad. Se interpreta como un mecanismo de protección ante las crecientes presiones de Morena y sus grupos dentro de la UNAM, que han insistido en democratizar la elección del rector mediante el sufragio universal de la comunidad universitaria, integrada por más de 400 mil personas entre académicos, estudiantes, administrativos y sindicalizados.

El trasfondo de esta maniobra es claro: evitar la intervención del gobierno federal en la máxima casa de estudios, similar a lo que ocurrió con la reforma al Poder Judicial de la Federación, que convirtió a jueces y magistrados en piezas de un ajedrez controlado por la administración federal.


¿Por qué la UNAM busca blindarse ahora?

Tras el triunfo de Claudia Sheinbaum en las elecciones presidenciales de 2024, el rector Leonardo Lomelí tomó medidas para preservar la autonomía de la UNAM y evitar que se convierta en un espacio politizado bajo el control de la 4T.

Uno de los primeros movimientos fue el nombramiento de Hugo Casanova Cardiel como coordinador de Reforma Institucional y Prospectiva Universitaria, encargado de guiar el proceso de transformación sin comprometer la independencia de la universidad.

El 9 de diciembre de 2024, Lomelí presentó un Consejo Asesor de Reforma, conformado por académicos de prestigio y defensores de la autonomía universitaria:

  • Patricia Dávila – Secretaria General de la UNAM.
  • Tamara Martínez Ruiz – Secretaria de Desarrollo Institucional.
  • Tomás Humberto Rubio Pérez – Secretario Administrativo.
  • Enrique del Val Blanco – Coordinador de Planeación, Evaluación y Simplificación de la Gestión Institucional.
  • Hugo Concha Cantú – Abogado General de la UNAM.
  • Gina Zabludovsky Kuper, Silvia Torres Castilleja, Carlos Arámburo de la Hoz y Denisse Cejudo Ramos – Académicos reconocidos por su trayectoria.

Este grupo tendrá la tarea de garantizar que la reforma fortalezca la institucionalidad y la libertad académica sin comprometer la autonomía universitaria.


¿Qué implica la reforma y qué se mantiene sin cambios?

El abogado general de la UNAM, Hugo Concha, explicó que la Ley Orgánica actual ha demostrado ser un modelo eficaz de estabilidad y flexibilidad, asegurando una representación equitativa dentro de la comunidad universitaria.

En ese sentido, la reforma no alterará la estructura de gobierno de la UNAM, lo que significa que:

  • No habrá elección del rector por voto directo.
  • Se mantendrá la Junta de Gobierno como el órgano encargado de nombrar al rector.
  • Se fortalecerán los espacios académicos, administrativos y de investigación.
  • Se preservará la libertad de cátedra y el carácter autónomo de la universidad.

Este modelo garantiza que las decisiones de la UNAM no estén sujetas a coyunturas partidistas, un riesgo latente si se implementara la elección del rector por voto directo.


¿Un golpe para Morena? La reacción de la 4T

El hecho de que la reforma excluya la elección del rector por voto directo no ha pasado desapercibido para Morena y su base estudiantil, que ven en esta decisión un bloqueo a sus aspiraciones de mayor injerencia en la universidad.

Desde hace años, la 4T ha buscado ganar terreno dentro de la UNAM, acusándola de ser un espacio “neoliberal” y “desvinculado del pueblo”. Sin embargo, esta reforma deja claro que la universidad no cederá su autonomía ante la presión política.

Las críticas no se han hecho esperar, pero hasta ahora la UNAM se mantiene firme en su postura de defender su modelo de autogobierno, sin cambios que pongan en riesgo su independencia académica.


Una UNAM fuerte y autónoma

La reforma impulsada por Leonardo Lomelí busca blindar a la UNAM frente a cualquier intento de politización y garantizar que siga siendo un espacio de libertad académica, investigación y pensamiento crítico.

La exclusión del voto directo para la elección del rector es una decisión estratégica que protege a la institución de los vaivenes políticos y asegura que su gobierno interno siga basado en la experiencia y el conocimiento, y no en mayorías circunstanciales.

En un contexto donde el gobierno ha buscado erosionar la independencia de instituciones clave, esta reforma es un mensaje claro de que la UNAM no será tomada por la política, sino que seguirá siendo un referente de autonomía y educación de calidad en México.

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