La fuerza destructiva del huracán Erick ha cobrado su víctima más inocente. Un niño pequeño, cuya edad se reporta entre los ocho meses y los dos años, murió trágicamente en el municipio de San Marcos, Guerrero, tras ser arrastrado por la violenta corriente de un río crecido mientras su madre intentaba ponerlo a salvo.
En medio de las cifras de daños, los reportes de vientos y las alertas de Protección Civil, una historia ha emergido para personificar el inmenso dolor humano que deja un desastre natural. La muerte de un niño en San Marcos, confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha conmocionado al país y se ha convertido en el rostro de la tragedia del huracán Erick.
Según los informes, la madre del pequeño intentaba cruzar un río cuya corriente se había vuelto violenta por las lluvias torrenciales. En un instante desgarrador, la fuerza del agua le arrebató al niño de los brazos. Pese a los esfuerzos de búsqueda, el cuerpo del menor fue localizado más tarde sin vida.
La Elección Imposible de una Madre
Este suceso desgarrador va más allá de un simple accidente. Pone de manifiesto las decisiones imposibles que las personas en situaciones de extrema vulnerabilidad se ven obligadas a tomar durante una emergencia. ¿Por qué una madre intentaría cruzar un río embravecido con su hijo en brazos?
La respuesta, probablemente, se encuentra en la desesperación. Quizás huía de una vivienda que se estaba inundando, intentaba llegar a un refugio seguro o buscaba reunirse con otros familiares. Su acto, que terminó en la peor de las tragedias, no fue de imprudencia, sino una apuesta desesperada por la supervivencia en un entorno donde todas las opciones eran peligrosas.
Esta historia obliga a mirar más allá del fenómeno meteorológico y a cuestionar las condiciones de pobreza y marginación que exponen a ciertas comunidades a un riesgo mucho mayor durante los desastres naturales.
«La madre del pequeño intentaba cruzar el río y el niño lo arrastró la corriente, más tarde fue localizado sin vida.» – Reporte de autoridades locales.
El Costo Humano de la Furia de la Naturaleza
Mientras los equipos de emergencia cuantifican los daños materiales —casas, carreteras, puentes—, la pérdida de una vida, y en especial la de un niño, es incalculable. Transforma las estadísticas abstractas del huracán en una realidad concreta y universalmente dolorosa.
La muerte del pequeño en San Marcos será el legado más triste y recordado del paso de ‘Erick’ por Guerrero. Es un llamado de atención sobre la importancia de las evacuaciones preventivas, la necesidad de contar con refugios accesibles y seguros, y la urgencia de proteger a las poblaciones más vulnerables antes de que la tragedia sea inevitable.
Las autoridades de Protección Civil del estado han reiterado el llamado a la población a no cruzar ríos ni arroyos crecidos y a mantenerse en lugares seguros, ya que, aunque el huracán se degrade, el riesgo de inundaciones y deslaves persiste.
