La religión y los jóvenes: cambios, retos y oportunidades en el siglo XXI

El declive en la asistencia a templos por parte de los jóvenes revela transformaciones profundas en la fe y las instituciones religiosas.

¿Cómo ha cambiado la asistencia a los templos?

La pandemia de COVID-19 fue un punto de inflexión para la asistencia a los templos en México y América Latina. Según el sociólogo Alejandro Moreno, la asistencia semanal a servicios religiosos cayó del 40% antes de la pandemia al 21% durante el confinamiento. Aunque las cifras se recuperaron parcialmente en 2022 (31%), en 2023 descendieron nuevamente al 26%.

Esta disminución general se acentúa en los jóvenes: mientras que los mayores de 50 años incrementaron su participación al 48%, solo el 10% de las personas entre 18 y 29 años asisten regularmente a los templos. Esto representa una relación de cinco adultos mayores por cada joven en actividades religiosas presenciales. En este panorama, han surgido nuevas formas de practicar la religión.

Diferencias en géneros y generaciones

Género y fe

El estudio también reveló una reducción en la asistencia por parte de las mujeres, que históricamente lideraban en este aspecto. En 2023, el 29% de las mujeres asistía semanalmente, frente al 24% de los hombres. Esta diferencia marca una disminución más pronunciada en comparación con años previos.

Generaciones divergentes

En Estados Unidos, el 30% de los jóvenes se identifican como “nones” (sin afiliación religiosa), mientras que en América Latina, aunque el 95% de los entrevistados cree en Dios, los jóvenes católicos tienden hacia un “esoterismo de masas”, adoptando prácticas como yoga, meditación y rituales simbólicos sin abandonar completamente las tradiciones religiosas.

Evangélicos y católicos: Estrategias contrastantes

La formación de los niños y adolescentes

Las iglesias evangélicas han apostado por estrategias formativas como las escuelas dominicales, diseñadas para inculcar valores y enseñanzas religiosas desde edades tempranas. En contraste, la Iglesia Católica se ha centrado en sacramentos como el bautizo, la primera comunión y la confirmación, con catequesis menos dinámicas y sistemáticas.

Este enfoque menos interactivo ha llevado a una desconexión de los jóvenes católicos, quienes buscan prácticas espirituales más personalizadas y adaptadas a los «nuevos tiempos».

Las nuevas formas de vivir la fe

Los jóvenes evangélicos destacan por su interés en cultos híbridos que combinan actividades presenciales y virtuales, así como una espiritualidad más emocional y directa, en línea con las enseñanzas de la Reforma Luterana. Por otro lado, los jóvenes católicos experimentan una relación más simbólica y menos comprometida con la institucionalidad de su fe.

La reingeniería necesaria en las iglesias

Para enfrentar estos cambios, las instituciones religiosas deben repensar sus estrategias. Los jóvenes desconfían de las prácticas vacías y buscan espacios donde su espiritualidad sea validada y nutrida. Esto implica:

  • Adoptar dinámicas formativas más atractivas y relevantes.
  • Promover el diálogo interreligioso.
  • Incorporar herramientas digitales para conectar con las generaciones más jóvenes.

Un desafío para las generaciones futuras

La fe está en constante transformación. Las nuevas generaciones no rechazan necesariamente a Dios, pero sí buscan formas diferentes de relacionarse con lo divino. Este fenómeno, aunque desafiante, representa una oportunidad para que las iglesias se adapten y permanezcan relevantes en un mundo que evoluciona rápidamente.

Al final, el verdadero desafío está en construir puentes entre la tradición y la modernidad, reconociendo las necesidades de una sociedad más diversa y compleja.

¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.

Salir de la versión móvil