En México, existen 33 delfinarios que albergan diversas especies marinas criadas en cautiverio, de los cuales 18 operan en el Caribe mexicano. La mayoría de estas instalaciones no están diseñadas para garantizar el bienestar óptimo de estos mamíferos, sino para ofrecer espectáculos turísticos en los que los visitantes pagan para ver acrobacias o interactuar con los animales.
Recientemente, el video de un delfín que se lesiona durante uno de estos espectáculos en el hotel Barceló de la Riviera Maya, ha generado conmoción entre los grupos de animalistas y entre la misma población. Aunque no es un video reciente, para algunos de los grupos de animalistas es un recordatorio de la lucha que se ha hecho en contra de los delfinarios.
En exclusiva para La Verdad Noticias, la veterinaria zootecnista, Anna Flores, destacó la importancia de ponerle un alto a esta situación que, en el estado ha sido aprovechada por las mismas empresas para su beneficio, dejando a un lado el bienestar de las especias y poniendo en riesgo la salud de los mismos turistas.
“Todo animal en cautiverio se enfrenta a un estrés extremo por la falta de espacio, la socialización limitada y la falta de estímulos naturales. Las medidas en las que se encuentran no son las correctas, están en espacios con agua clorada lo que les ocasiona quemaduras con la exposición solar, así como fracturas al ser animales de montaña.
“Además, son lugares que atentan contra la salud pública ya que los turistas ingresan a los estanques contaminados con esas fecales y hay quienes han sido atacados por esos mamíferos por el mismo estrés”, comentó.
La veterinaria reconoció que muchos de estos animales que crecen en cauiverio tienen limitaciones para ser reinstalados en su hábitat natural, pero existen alternativas que pudieran brindar espacios mejor adaptados a sus necesidades sin ser explotados.
“Muchas de las limitantes que se plantean sobre la prohibición de los delfinarios, es debido a la adaptación natural que se desarrolla en la vida salvaje, pero hoy se pueden crear santuarios naturales como espacios para estos ejemplares en donde ya no se fomente su reproducción.
“Además, estos santuarios pueden ser utilizados como espacios para la educación y conservación de algunos casos. El problema es que los gobiernos no se quieren aventar a una carga de esta dimensión”.
Actualmente, las empresas que lucran con delfines y otros animales en cautiverio incluyen a Xcaret, Dolphin Discovery, Puerto Aventuras, Tulum, Akumal, así como los hoteles Barceló y Bahía Príncipe. Estos establecimientos concentran a 240 de los 300 delfines que se encuentran en cautiverio en el país.
Un esfuerzo desde el legislativo
A partir de la reforma aprobada en 2015 para prohibir los circos con animales, los legisladores federales y locales han buscado extinguir los delfinarios en todo el país. Sin embargo, esta lucha se ha quedado en el tintero con propuestas y exhortos desechados sin razón alguna.
Desde el 2022, el Congreso de la Unión evaluó una reforma para prohibir la reproducción en cautiverio, la interacción hombre-mamífero y proveer el traslado de todas las especies a santuarios naturales, pero la iniciativa fue desechada luego de la argumentación de los mismos dueños de los delfinarios.
El año siguiente, el Congreso de Quintana Roo, intervino con un exhorto para el Senado de la República para destrabar esta iniciativa que fue archivada, exponiendo que hasta la fecha no hay claridad en el número de mamíferos marinos en cautiverio que utilizan los delfinarios, pero dicho exhorto no tuvo efecto.
A nivel local, desde el Congreso se han presentado iniciativas a la Ley de Bienestar animal para la prohibición de los delfinarios, pero estas iniciativas se han quedado en comisiones al grado de ser desechadas. A pesar de ello, una de las propuestas que sí fueron aprobadas, fue el reconocimiento de los animales como seres sintientes, impulsada por la ex diputada Maritza Basurto.
“Todos sus derechos ya están garantizados dentro del marco legal de Quintana Roo que los reconoce como seres que sufren, que sienten, que tienen necesidades y derechos. Por muchos años se creyó que tenemos derechos por encima de ellos para ser explotados y aniquilarlos”, dijo la diputada.
Empresarios se oponen
Los representantes de los delfinarios en Quintana Roo han descalificado todas y cada unas de las iniciativas que se han presentado tanto a nivel federal como a nivel local, argumentando que estos espacios generan al menos 15 mil empleos directos e indirectos que van desde la proveeduría de insumos uniformes pesados, servicios de fotografía, mantenimiento de obra, muelles, palapas, servicios, veterinarios especializados, entre otros.
«Me duele que en nuestro país se legisle de esta manera, se muevan las cosas de esta manera con gente que ha dedicado su vida a hacer un trabajo lícito, científico, de vocación, dedicación.
“Es muy extraño todo el proceso y culmina con una iniciativa que está mal planteada y que está basada en datos que no son reales, en propuestas que van contrarias al bienestar animal, que afectan la salud de estos animales bajo cuidado humano”, expresó Rodrigo Constandse, presidente de la Asociación Mexicana de Hábitats en Quintana Roo.
Quintana Roo cobrará impuesto por nadar con delfines
En diciembre de 2024, el Congreso de Quintana Roo aprobó una reforma a la Ley de Hacienda local con la que se estableció el cobro de un nuevo impuesto a las personas que participen en las actividades acuáticas que involucran la interacción con especies marinas.
Con esta propuesta impulsada por la gobernadora Mara Lezama, se crea el Impuesto sobre Erogaciones para Participar en Actividades con Animales Acuáticos que se cobrará a las empresas del sector turístico que ofrecen actividades recreativas, educativas, terapéuticas, de natación con animales en cautivero.
Este impuesto es de 50 pesos por cada persona que participe en estas actividades y lo recaudado mensualmente se destinará a la creación de un Fondo de Protección de las Especies Marinas, cuyo objetivo será apoyar la conservación de los animales acuáticos en la entidad.
“Lo que buscamos es obtener más recursos para garantizar la expansión de la industria turística, asegurando que sea compatible con la conservación de los recursos naturales. “Esto permitirá al Estado no solo mantener el crecimiento del sector turístico, sino hacerlo de manera sostenible, asegurando la preservación de sus atractivos naturales para las generaciones futuras”, dijo la gobernadora.
