La ejecución del sacerdote tzotzil Marcelo Pérez Pérez estremeció a México. A poco más de una semana del trágico suceso, la Iglesia Católica, encabezada por monseñor Ramón Castro, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ha lanzado una oferta al gobierno federal: actuar como mediadora en los conflictos entre organizaciones criminales.
Esta propuesta no es nueva, pero adquiere mayor relevancia ante la creciente violencia en el país. Como señala Castro, “las autoridades están rebasadas”. La Iglesia, dice, no solo está dispuesta, sino que ya trabaja en las comunidades más afectadas.
Guerrero como ejemplo: tregua entre cárteles
El inicio de 2024 ofreció un atisbo de esperanza en Guerrero, donde la intervención de la Iglesia ayudó a alcanzar una tregua entre la Familia Michoacana y Los Tlacos. Según el sacerdote José Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos Humanos Minerva Bello, ambas organizaciones acordaron el cese al fuego en varias zonas del estado tras años de enfrentamientos.
Este pacto incluyó regiones como Tierra Caliente, la Zona Norte y la Zona Centro, y se alcanzó a través de un diálogo facilitado por líderes religiosos que conocen las complejidades locales.
¿Por qué la Iglesia puede ser clave en la construcción de paz?
1. Conocimiento de las comunidades
La Iglesia mantiene una presencia histórica en muchas regiones afectadas por la violencia, especialmente en comunidades indígenas y rurales. Su cercanía con la población les permite entender mejor las dinámicas sociales y territoriales que alimentan los conflictos.
2. Neutralidad percibida
Aunque no exenta de críticas, la Iglesia es vista por algunos como una institución capaz de actuar como intermediaria neutral entre el gobierno y los grupos delictivos.
3. Experiencia previa
Además de Guerrero, la Iglesia ha participado en otros esfuerzos de mediación, como los realizados tras el asesinato de sacerdotes jesuitas en Chihuahua.
El debate sobre las estrategias de seguridad en México
El planteamiento de la Iglesia llega en un contexto de transición política y de análisis sobre las estrategias de seguridad implementadas en los últimos años.
- «Abrazos, no balazos»: La estrategia del expresidente López Obrador priorizó evitar enfrentamientos armados directos, pero fue criticada por los altos índices de homicidios registrados.
- Nuevo enfoque de Claudia Sheinbaum: Apostando por la inteligencia y la atención a las causas, su propuesta busca diferenciarse de las anteriores, aunque los expertos advierten que requiere tiempo para mostrar resultados.
Monseñor Ramón Castro reconoció que aunque la estrategia de Sheinbaum tiene aspectos positivos, “los abrazos no balazos no funcionaron”.
¿Qué riesgos enfrenta la Iglesia como mediadora?
Ataques a líderes religiosos: El asesinato de Marcelo Pérez Pérez y otros sacerdotes en los últimos años demuestra el peligro que enfrentan los mediadores.
- Desconfianza pública: Algunos sectores podrían cuestionar la capacidad de la Iglesia para permanecer imparcial.
- Falta de apoyo gubernamental: Sin un respaldo sólido de las autoridades, estos esfuerzos podrían quedar aislados o ser insuficientes.
Reflexión final: ¿es viable este modelo de mediación?
La iniciativa de la Iglesia subraya la urgencia de buscar soluciones innovadoras para la crisis de violencia en México. Sin embargo, el éxito dependerá de una colaboración real entre instituciones y la voluntad de los actores involucrados para priorizar la paz sobre los intereses particulares.
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