La educación en México: ¿Quién paga los baches en el camino de aprendizaje?

Los retos de la educación media superior revelan una crisis estructural: pobreza, desigualdad y falta de continuidad afectan todo el sistema educativo en México.

Había un tiempo en que subir a un camión en la ciudad de México costaba 35 centavos. Lo que parece un dato anecdótico en realidad sirve como una metáfora perfecta para entender el estado de la educación en México: un sistema donde cada nivel espera que el de atrás “pague” los huecos dejados por los anteriores.

Una travesía llena de baches: el testimonio de los maestros

En la educación media superior, los docentes enfrentan un desafío que va más allá de enseñar los contenidos programados. “El Bacheallerato”, como algunos lo llaman en tono de crítica, se ha convertido en una etapa para tapar los huecos de aprendizaje con los que los estudiantes llegan de niveles anteriores.

Una maestra de bachillerato lo explica así:

“Nuestro trabajo es bachear. Arreglar lo que no se logró en secundaria para que, al menos, los chicos puedan continuar. Pero cada vez llegan con más rezagos.”

Este panorama se repite en cada nivel educativo: los maestros de secundaria lamentan las carencias de los alumnos de primaria, los de primaria critican la falta de preparación en los pequeños que vienen del preescolar, y así sucesivamente.

Tres reformas, un mismo problema: la desigualdad

En los últimos 23 años, el sistema educativo en México ha pasado por tres grandes reformas. Aunque cada una prometió un cambio estructural, los avances han sido mínimos frente a un contexto de pobreza y desigualdad que afecta a millones de estudiantes.

La carretera de la educación está llena de baches provocados por factores que van más allá del aula:

  • Condiciones socioeconómicas adversas: La pobreza limita el acceso a materiales educativos, tecnología y una nutrición adecuada para aprender.
  • Falta de infraestructura: Escuelas mal equipadas o en condiciones precarias dificultan la enseñanza.
  • Desinterés en la formación docente: Mientras más bajo el nivel educativo, menor es la capacitación y el apoyo a los maestros.

Estos factores generan un círculo vicioso en el que cada nivel educativo depende del otro para resolver las carencias, pero ninguno tiene las herramientas suficientes para hacerlo.

“El de atrás paga”: la constante en el sistema educativo

En lugar de asumir responsabilidades colectivas, el sistema escolar parece delegar los problemas al nivel anterior, bajo una lógica de “el de atrás paga”. Esto no solo perpetúa el rezago, sino que desanima a maestros y estudiantes por igual.

  • En secundaria: Los maestros lamentan que los alumnos llegan sin habilidades básicas de lectura y escritura.
  • En educación superior: Se critican las «licenciaturas de fin de semana» que otorgan títulos sin garantizar competencias.
  • En posgrados: Profesores de maestrías y doctorados señalan la falta de profundidad académica en los estudiantes.

La consecuencia es evidente: un sistema educativo fragmentado, donde el esfuerzo de tapar baches nunca alcanza para construir una carretera firme.

La educación como reflejo de la desigualdad social

La metáfora de la carretera maltratada es un reflejo claro de las condiciones sociales que afectan al país. La pobreza y la desigualdad no solo afectan la educación, sino que la moldean desde sus cimientos.

Un ejemplo tangible es la falta de estímulos tempranos en las familias de bajos recursos, donde los padres luchan por cubrir las necesidades básicas y no pueden dedicarse a reforzar el aprendizaje inicial de sus hijos. El sistema no solo no soluciona estas carencias, sino que las amplifica con escuelas que perpetúan las desigualdades.

¿Qué necesita la educación en México?

Para evitar que los baches se sigan acumulando, es necesario repensar todo el sistema educativo desde un enfoque integral:

  1. Mayor inversión en infraestructura: Equipar escuelas con tecnología y recursos adecuados.
  2. Capacitación docente continua: Priorizar la formación en niveles preescolar y primaria, donde se forman las bases del aprendizaje.
  3. Apoyo a las familias: Programas que refuercen el vínculo entre la educación en casa y en la escuela.
  4. Políticas educativas sostenibles: Reformas que no se queden en el papel y que trasciendan sexenios.

El reto es monumental, pero ignorarlo solo garantiza que la educación en México siga siendo un terreno lleno de baches donde siempre se espera que el de atrás pague.

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