México ha sido escenario de varios intentos de desvío y secuestro de aviones que han dejado huella en la historia de la aviación. Recientemente, un nuevo caso ha remecido a la opinión pública: un pasajero del vuelo 3041 de Volaris, que cubría la ruta del Bajío a Tijuana, intentó desviar la aeronave hacia Estados Unidos, utilizando la fuerza y amenazando a los pasajeros. Este intento, que afortunadamente no causó víctimas fatales, se suma a una lista de incidentes similares ocurridos en décadas pasadas, donde la seguridad aérea fue puesta a prueba en México.
El intento de secuestro del vuelo 3041: un acto de desesperación
El domingo 8 de diciembre de 2024, el vuelo 3041 de Volaris, que viajaba del Bajío a Tijuana, fue objeto de un intento de desvío. El hombre que provocó el pánico a bordo de la aeronave no solo amenazó a los pasajeros, sino que también utilizó la violencia para intentar llevar el avión hacia Estados Unidos. La tripulación reaccionó con rapidez, siguiendo los protocolos de seguridad, y el avión fue desviado hacia el aeropuerto de Guadalajara, donde el hombre fue detenido sin que se registraran víctimas entre los pasajeros ni la tripulación.
Este incidente resalta la vulnerabilidad que enfrentan las aeronaves y la importancia de los sistemas de seguridad implementados en vuelos comerciales. Aunque el suceso fue contenido rápidamente, muchos pasajeros quedaron conmocionados por la violencia a bordo. Volaris, por su parte, no dudó en expresar su compromiso con la justicia, asegurando que se presentaría como parte acusadora en el proceso judicial del agresor.
Vuelo 705 de 1972: el secuestro guerrillero en Monterrey
La historia de los intentos de secuestro de aviones en México no es reciente. En 1972, un suceso de gran impacto sacudió al país: el secuestro del vuelo 705 de la Compañía Mexicana de Aviación. En ese entonces, tres miembros de la Liga de Comunistas Armados, un grupo guerrillero mexicano, tomaron el control de la aeronave que volaba de Monterrey a la Ciudad de México. Los secuestradores, armados con pistolas de calibre 38, exigieron 4 millones de pesos, armas, municiones y la liberación de presos políticos.
A bordo del vuelo había más de 100 personas, entre ellas el cónsul estadounidense y los hijos del entonces gobernador de Nuevo León. Tras varias horas de negociación y después de cumplir con algunas de las demandas, el avión fue desviado hacia Cuba. No obstante, los secuestradores mantuvieron a varios rehenes durante el trayecto, incluyendo al cónsul y a los hijos del gobernador. El vuelo finalmente aterrizó en el aeropuerto José Martí en Cuba, y el avión regresó a México sin los secuestradores, quienes nunca fueron extraditados.
Este acto de “terrorismo aéreo” marcó una de las primeras grandes amenazas a la seguridad de la aviación en México y evidenció las tensiones políticas internas de la época. La actuación del gobierno mexicano, en colaboración con las autoridades cubanas, permitió la liberación de los pasajeros, aunque el incidente dejó una marca en la memoria colectiva del país.
El secuestro del vuelo 576 en 2009: una nueva amenaza
En 2009, otro secuestro aéreo sacudió a México. En esta ocasión, tres hombres presuntamente originarios de Bolivia secuestraron el vuelo 576 de Aeroméxico, que viajaba de Cancún a la Ciudad de México. Exigiendo hablar con el presidente Felipe Calderón, los secuestradores amenazaron con hacer explotar el avión si no se cumplían sus demandas.
Afortunadamente, el avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) sin que se produjeran víctimas fatales. Las autoridades mexicanas, incluyendo elementos de la Policía Federal, rescataron a la tripulación y a los pasajeros, y arrestaron a los secuestradores. Tras una exhaustiva revisión, se descubrió que no había artefactos explosivos a bordo.
Este secuestro, en el que se identificó al líder como José Flores Pereira, un hombre con antecedentes delictivos y una motivación religiosa, generó una gran alarma en la sociedad mexicana. A pesar de que no hubo víctimas, la amenaza de violencia puso a prueba la eficacia de los protocolos de seguridad y la capacidad de las autoridades para manejar situaciones de alta tensión.
Lecciones de seguridad y el futuro de la aviación en México
Los incidentes de secuestro y desvío de aviones en México subrayan la importancia de mantener altos estándares de seguridad en la aviación. A lo largo de las décadas, la tecnología y las estrategias de prevención han mejorado considerablemente, pero estos casos nos recuerdan que los riesgos persisten.
Hoy en día, las aerolíneas y las autoridades mexicanas implementan rigurosos protocolos para evitar cualquier tipo de amenaza a bordo. Sin embargo, la rapidez con la que se manejan estos incidentes y la forma en que las tripulaciones y las fuerzas de seguridad actúan ante situaciones de crisis siguen siendo elementos clave en la seguridad de los vuelos.
México, como muchos otros países, sigue luchando para mantener la seguridad de los pasajeros, y los incidentes como los ocurridos en 1972, 2009 y 2024 ponen de manifiesto la necesidad de estar siempre preparados para enfrentar amenazas de cualquier índole.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
