Informe presidencial omite crisis del campo: sequía, aranceles y bajos precios

Avances en bienestar rural fueron resaltados, pero la falta de políticas frente a sequías, aranceles y precios bajos afecta la competitividad del campo mexicano.

Informe presidencial omite crisis del campo: sequía, aranceles y bajos precios
El informe destacó programas sociales y fertilizantes, pero dejó fuera sequía, caída de precios, financiamiento, seguros y aranceles que golpean al agro.

El informe presidencial y el debate sobre el campo mexicano

El informe presidencial encendió un nuevo debate en torno al futuro del campo mexicano. Mientras se reconocieron avances en programas sociales, fertilizantes y riego, productores y especialistas advirtieron que lo más urgente para la competitividad agroalimentaria quedó fuera del mensaje oficial.

El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) señaló que, si bien la estrategia social es valiosa para los pequeños productores, no sustituye la necesidad de una política integral de largo plazo que enfrente los desafíos de productividad, resiliencia climática y competitividad internacional.

Un productor de maíz en Sinaloa lo resumió así: “Nos hablan de fertilizantes y apoyos, pero no de cómo sobrevivir a la sequía ni a los precios bajos. Al final, la tierra nos da, pero los números ya no alcanzan”.

Los problemas omitidos en el informe presidencial

El documento no abordó los efectos devastadores de la sequía prolongada que golpea a estados clave, ni la caída de los precios internacionales del maíz, trigo y sorgo, que han reducido la rentabilidad del sector. Tampoco se mencionaron mecanismos de financiamiento ni seguros agrícolas, dejando a los productores vulnerables ante fenómenos climáticos y de mercado.

A ello se suma la falta de apertura para exportar ganado en pie hacia Estados Unidos, lo que debilita a México frente a competidores sudamericanos. Además, se omitió el impacto del arancel estadounidense sobre el jitomate, que afecta a productores del noroeste con pérdidas millonarias y reduce la competitividad en el mercado internacional.

Presión por importaciones y crisis en el azúcar

El GCMA advirtió que las importaciones de azúcar y la caída en los precios de la caña han golpeado a los productores nacionales. Aunado a ello, México enfrenta menores cupos de exportación hacia Estados Unidos, lo que genera incertidumbre en miles de familias que dependen de esta agroindustria.

Los costos logísticos también se han incrementado debido al mal estado de carreteras rurales y regionales. Esto obliga a los agricultores a destinar más recursos al transporte, restando competitividad y afectando los precios al consumidor.

La otra cara: los avances reconocidos

No todo es negativo. El informe destacó como avances el fortalecimiento de programas sociales en comunidades rurales, el acceso ampliado a fertilizantes, la tecnificación de riego y el impulso a la soberanía alimentaria. Estos elementos, según el gobierno, permiten atender desigualdades históricas y mejorar las condiciones de los productores más vulnerables.

Sin embargo, para organizaciones y productores, el problema radica en que dichos avances carecen de un marco integral de política agroalimentaria. El reto, aseguran, no es sólo apoyar al pequeño productor, sino diseñar estrategias que garanticen seguridad alimentaria, aumenten la productividad y fortalezcan la posición de México en el comercio internacional.

Un campo entre la esperanza y la incertidumbre

Los testimonios de campesinos reflejan la contradicción: agradecen los apoyos sociales y los fertilizantes, pero temen que sin financiamiento, seguros ni estrategias de exportación, el campo mexicano pierda terreno frente a sus competidores globales.

El futuro dependerá de si los próximos informes reconocen estos pendientes y si las políticas públicas logran pasar del asistencialismo a un modelo integral que asegure el bienestar rural sin sacrificar la competitividad agroalimentaria.

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