Aunque a nivel nacional la inflación subió ligeramente en la primera quincena de abril de 2025, en Yucatán, y en particular en Mérida, los precios en general bajaron. Esta es una buena noticia para los yucatecos, ya que significa que el dinero rinde un poco más. Sin embargo, este respiro no es garantía de que las cosas seguirán así, por lo que es importante que tanto el gobierno estatal como el municipal actúen para mantener esta tendencia positiva.
Según datos del INEGI, mientras que la inflación general en México subió 0.12 %, en Mérida bajó -0.62 %, colocándose entre las ciudades con mayor disminución de precios del país. Entre los productos que más ayudaron a esta caída se encuentran la electricidad, el cine, el huevo, la cebolla y el tomate verde.
Otros productos que también bajaron y beneficiaron el gasto familiar fueron alimentos esenciales como la carne de cerdo y algunas verduras, lo que impacta directamente en los bolsillos, sobre todo de quienes viven al día y destinan gran parte de sus ingresos a la alimentación.
¿Qué debe hacer el gobierno de ‘Huacho’?
Aunque esta baja es positiva, no significa que todo está resuelto. El alza de precios en productos como el jitomate, cremas para la piel y servicios como loncherías o transporte aéreo, demuestran que la inflación sigue siendo un riesgo constante. Por eso, es necesario que los gobiernos local y estatal trabajen en estrategias para mantener los precios estables.
El economista Luis González Madrid, especialista en políticas públicas, afirma que: “Esta disminución en la inflación es una señal favorable, pero no es sostenible si no hay acciones concretas que la respalden. El gobierno debe incentivar la producción local, mejorar la logística en el abasto y vigilar el comportamiento de los precios. Solo así se podrá evitar un repunte en las próximas quincenas”.
Una de las medidas sería reforzar el apoyo a los productores locales de alimentos, para que haya más oferta en los mercados y los precios no se disparen. También se pueden establecer acuerdos con distribuidores para evitar abusos y garantizar que los productos de la canasta básica se mantengan accesibles.
Además, es urgente fortalecer la vigilancia en los comercios, sobre todo en temporadas de alta demanda, como vacaciones o fiestas tradicionales. El monitoreo de precios y la transparencia en la información para los consumidores pueden prevenir aumentos injustificados.
Por último, tanto el gobierno estatal como los gobiernosmunicipales deberían impulsar campañas de educación financiera, para que las familias sepan cómo cuidar su dinero, aprovechar las temporadas de menor inflación y prepararse para las que vienen con más gasto.
