Un panorama alarmante: los niños como víctimas del crimen organizado
La violencia en México ha encontrado en las niñas, niños y adolescentes una de sus caras más desgarradoras. En 2023, 752 menores de edad murieron violentamente, un promedio de dos cada día. La mayoría de estas muertes están vinculadas a contextos de criminalidad organizada, que utiliza a los más jóvenes como «carne de cañón» o los desecha sin piedad tras explotar su inocencia.
La organización Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) publicó un informe devastador en mayo de 2024, señalando cinco delitos en constante aumento contra menores:
- Corrupción de menores.
- Feminicidios.
- Lesiones.
- Rapto.
- Tráfico de niñas, niños y adolescentes.
Estados más peligrosos para los menores
Aunque el problema es nacional, hay estados donde las cifras son especialmente alarmantes:
- Corrupción de menores y lesiones: Estado de México, Nuevo León y Ciudad de México.
- Feminicidios: Estado de México, Morelos, Ciudad de México, Guerrero y Michoacán.
- Homicidios con armas de fuego: Guanajuato, Michoacán y Estado de México lideran los casos.
La normalización de la violencia en estas regiones no solo perpetúa la inseguridad, sino que desgarra el tejido social de comunidades enteras.
¿Qué alimenta esta violencia?
Diversos factores contribuyen a esta crisis:
- Dominio territorial de criminales: En muchas comunidades, los cárteles han reemplazado al Estado.
- Deserción escolar: Miles de niños abandonan la escuela, quedando vulnerables al reclutamiento criminal.
- Redes sociales y videojuegos: Plataformas digitales se han convertido en herramientas para el enganche de menores.
- Apología del crimen organizado: Canciones, series y narrativas que glorifican la violencia influyen en los más jóvenes.
Feminicidios infantiles: una tragedia en aumento
En 2023, México registró un aumento preocupante de feminicidios infantiles, especialmente en entidades como el Estado de México y Morelos. Cada caso no solo representa una vida truncada, sino también una falla sistémica en la protección de las niñas y adolescentes.
Reconstruir el tejido social: un camino urgente
El cambio comienza por reconocer a los menores como sujetos de derechos y no como cifras en informes. Esto implica:
- Fortalecer políticas públicas: Programas que prioricen la educación, salud y seguridad infantil.
- Atender la violencia familiar: Muchas veces, el hogar es el primer entorno violento.
- Regular plataformas digitales: Impulsar leyes que protejan a los menores del abuso en redes sociales.
- Combate frontal al crimen organizado: Reforzar estrategias para desmantelar estructuras criminales que explotan a menores.
Proteger a quienes no tienen voz
La infancia en México enfrenta un peligro real y presente. Las cifras son devastadoras, pero detrás de ellas hay nombres, historias y futuros robados. Reconocer la violencia que los afecta es solo el primer paso; el siguiente es actuar con firmeza y determinación para reconstruir el tejido social y garantizar que ningún menor sea víctima de la indiferencia o la impunidad.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
