Hay decenas de volcanes inactivos en México: ¿deberíamos preocuparnos por una erupción?

La erupción de un volcán inactivo en Rusia reabre el debate sobre los volcanes dormidos en México y su riesgo

Hay decenas de volcanes inactivos en México: ¿deberíamos preocuparnos por una erupción?
Hay decenas de volcanes inactivos en México: ¿deberíamos preocuparnos por una erupción?

La reciente erupción del volcán Krasheninnikov en Rusia, tras 450 años de inactividad, encendió las alertas globales sobre los llamados volcanes “dormidos”. Aunque las autoridades rusas afirmaron que no representa peligro por su lejanía de zonas habitadas, el suceso ha despertado una duda legítima en otros países con zonas volcánicas: ¿puede ocurrir algo similar en México?

Nuestro país está ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico y cuenta con más de 2,000 formaciones volcánicas, aunque solo 48 están oficialmente reconocidas. De estas, cerca de 30 están clasificadas como inactivas o durmientes, lo que significa que no han registrado erupciones en los últimos siglos, pero no están extintas.

Entre los más conocidos están el Pico de Orizaba, cuya última erupción fue en 1846; el Nevado de Toluca, inactivo desde hace más de 10,000 años; La Malinche, que lleva dormida al menos tres milenios; o el Paricutín, que emergió y dejó de emitir lava entre 1943 y 1952. Todos ellos están en zonas donde hoy habitan miles de personas.

También hay otros menos visibles, pero presentes en el imaginario urbano, como el Ajusco, Xitle y Chichinautzin, ubicados en la zona sur de la Ciudad de México. Aunque no han mostrado signos de actividad reciente, los especialistas recuerdan que los volcanes inactivos pueden reactivarse bajo ciertas condiciones.

¿Por qué hizo erupción el volcán en Rusia?

El caso del Krasheninnikov en Rusia es ejemplo de esto. Su erupción fue precedida por un poderoso terremoto de magnitud 8.8, lo que plantea una conexión geológica entre movimientos sísmicos y la actividad volcánica, algo que también es válido para México. En el pasado, varios volcanes han despertado tras sismos de gran magnitud.

Sin embargo, las autoridades mexicanas monitorean continuamente los volcanes activos, como el Popocatépetl, y los durmientes a través del Servicio Sismológico Nacional y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED). Gracias a esta vigilancia, cualquier cambio en su comportamiento puede ser detectado con anticipación.

A pesar de que los volcanes inactivos no representan un riesgo inmediato, los expertos recomiendan mantener actualizados los protocolos de protección civil y fomentar la educación sobre los riesgos naturales. La historia geológica demuestra que un volcán puede dormir durante siglos… y luego despertar.

En México, el reto está en no olvidar su existencia solo porque han guardado silencio, pues como mostró Rusia este fin de semana, incluso tras 450 años, la Tierra aún puede rugir sin previo aviso.

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