El pasado 14 de agosto, Patricia, Francisco y Denisse salieron desde la colonia 6 de Enero en Culiacán con rumbo a Mazatlán. Nunca imaginaron que aquel trayecto de regreso sería el último. La familia, reportada como desaparecida por más de una semana, fue hallada sin vida dentro de la camioneta en la que viajaban.
El vehículo, un Nissan Xtreme naranja, fue localizado volcado cerca del kilómetro 83 de la autopista Culiacán–Mazatlán, en la localidad de Celestino Gasca, municipio de Elota. Dentro, los cuerpos en avanzado estado de descomposición confirmaban lo peor: el viaje familiar había terminado en tragedia.
La búsqueda y la esperanza de un regreso
Durante días, los familiares no dejaron de exigir respuestas. El 21 de agosto, marcharon en Culiacán para pedir a las autoridades intensificar la búsqueda. Portaban pancartas, levantaban la voz y mantenían la esperanza de encontrarlos con vida.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa había emitido fichas de búsqueda, y la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas se unió al operativo. Sin embargo, la espera terminó con una noticia devastadora: no hubo secuestro ni violencia de terceros, sino un accidente en carretera.
Autoridades confirman accidente como causa
El gobernador Rubén Rocha Moya informó que los peritajes revelaron que el hecho fue un accidente automovilístico. No se encontraron signos de violencia en los cuerpos ni en el vehículo. Aunque esta versión buscaba dar cierre a la incertidumbre, el dolor de la familia y la comunidad continúa.
Este caso refleja un problema recurrente en Sinaloa y México: las desapariciones reportadas inicialmente como sospechosas que, tras días de búsqueda, resultan ser accidentes fatales en carreteras federales.
La inseguridad y las carreteras de Sinaloa
Aunque este hecho se confirmó como accidente, la percepción de inseguridad en carreteras de Sinaloa sigue generando temor. Muchas familias recuerdan que no todos los reportes de desaparición tienen un desenlace esclarecido.
Por ello, especialistas en seguridad vial recomiendan:
- Mantener comunicación constante durante viajes.
- Revisar vehículos antes de salir a carretera.
- Reportar de inmediato cualquier ausencia prolongada.
El eco de una marcha que pide justicia
La familia y los ciudadanos que se movilizaron en Culiacán no solo pidieron por Patricia, Francisco y Denisse. También levantaron la voz por las miles de familias que aún buscan a sus seres queridos. Aunque en este caso la tragedia se resolvió con un accidente confirmado, el reclamo de seguridad, justicia y acompañamiento institucional no termina.
La historia de esta familia es un recordatorio de la vulnerabilidad en los caminos de México, donde un viaje rutinario puede transformarse en un hecho irreversible.
