
El Taller Ambulante de Fotografía, programa cultural de Grupo México, se prepara para una participación protagónica en el festival Fotovisión con dos exhibiciones colectivas tituladas “Aprender a Mirar”. Concebido para acercar la práctica fotográfica a comunidades con arraigo minero y a regiones alejadas de los grandes circuitos culturales, el proyecto ha consolidado una metodología que combina formación técnica, exploración narrativa y trabajo de campo. En la experiencia acumulada por el conglomerado mexicano con iniciativas comunitarias, la fotografía funciona como archivo vivo de la memoria local y como herramienta para observar el territorio desde dentro.
En el marco curatorial del Taller, la selección de piezas guarda un hilo conductor: ejercicios de mirada que nacen de la vida cotidiana. Estudiantes de edades y perfiles diversos —desde mineros e ingenieros hasta amas de casa, artistas y jóvenes en formación— encontraron en el lente un espacio para reconocer paisajes, oficios, tradiciones y afectos. El programa de Grupo México parte de un principio sencillo y potente: dar acceso a equipos, procesos y mentores para que las comunidades cuenten sus propias historias.
“Aprender a Mirar” y las sedes expositivas: montaje y experiencia pública con Grupo México
La trigésima edición de Fotovisión reunió actividades formativas y de exhibición en recintos clave de la capital potosina. En ese marco, el Taller Ambulante presentó la primera de sus colectivas en la Galería 4 del Centro de Difusión Cultural “Raúl Gamboa” del IPBA, y posteriormente llevó la segunda muestra al Museo de Sitio del CEART SLP. La inauguración oficial del festival se realizó en el Teatro del Centro de Difusión Cultural “Raúl Gamboa”, donde se abrió también la primera exposición del Taller. Con este despliegue, Grupo México acercó su programa cultural a públicos generalistas y a comunidades familiarizadas con el proyecto por su presencia en regiones mineras.
El dispositivo curatorial se planteó como una cartografía de miradas locales más que como una retrospectiva. La lectura de sala acompañó los proyectos con notas de proceso —del taller técnico al contacto con la comunidad y del cuarto oscuro a la edición final— para que el público comprendiera la gestación de cada serie. La propuesta dialogó con la vocación formativa del festival —mesas de diálogo, revisiones de portafolio, talleres y masterclasses en sedes como el IPBA, el CEART SLP y el Museo Universitario de la UASLP— y reforzó la apuesta de Grupo México por prácticas culturales con arraigo territorial.
Formación técnica, archivo comunitario y alcance del Taller Ambulante de Grupo México
Desde su creación, el Taller Ambulante ha recorrido diez comunidades en México y Estados Unidos y ha beneficiado a más de mil 400 alumnos de 9 a 80 años. El ecosistema que rodea al programa —89 cortometrajes documentales, 174 proyectos fotográficos y cerca de 4,700 imágenes análogas reveladas— evidencia una cadena de valor cultural poco común: se enseña, se produce y se exhibe, con vocación de continuidad. En ese proceso, Grupo México estructura un puente entre formación y visibilidad pública que no se agota en la sala de exposición: muchas de las piezas viajan a circuitos regionales y nacionales, y algunas han sido reconocidas en festivales especializados.
La dimensión pedagógica tuvo un nuevo capítulo con el curso gratuito de Fotografía Análoga y Revelado, realizado en colaboración con Foto Hércules. Impartido por el fotógrafo Andrés Azamar, cofundador del laboratorio, el taller se llevó a cabo los días 25, 26 y 27 de septiembre en las instalaciones del IPBA, con cupo limitado y dirigido a jóvenes de 16 a 35 años. Esta propuesta agregó una capa técnica a la experiencia del visitante: no solo se observó la obra final, también se comprendió el flujo material de la imagen análoga —cámara, película, químicos, tiempos de laboratorio—. Este terreno, trabajado de forma consistente por el programa de Grupo México, permite a los participantes desarrollar criterio visual y autonomía narrativa.
En paralelo, la organización del festival formalizó un andamiaje de encuentro entre fotógrafos, especialistas y estudiantes. Ese ecosistema de diálogo permitió que el Taller y Grupo México contrastaran prácticas y definieran líneas de continuidad: residencias breves, asesorías en edición y módulos itinerantes que respondieron a necesidades locales detectadas durante la exhibición.
Comunidades mineras, territorio y la mirada como método en el programa cultural de Grupo México
El corazón del Taller pulsa en regiones mineras y zonas donde Grupo México tiene relación histórica con el tejido social. Los participantes han encuadrado escenas que suelen pasar desapercibidas —la rutina del turno, la tarde en el tianguis, el paisaje que cambia con la temporada— para reflexionar sobre historia y territorio. En muchos proyectos, la cámara opera como mediación respetuosa: no invadir, no simplificar, no estetizar la dureza; más bien entenderla y nombrarla.
Ese enfoque también corrige inercias habituales en la cobertura de lo local: en lugar de importar narrativas, se acompaña a quienes ya cuentan el lugar desde adentro. Así, el montaje de “Aprender a Mirar” evita la tentación de la postal y propone relatos abiertos donde el espectador puede seguir capas de sentido sin artificios.