Desmontando rumores: la versión oficial del fiscal general
La tensión se palpaba en el ambiente cuando Alejandro Gertz Manero, titular de la Fiscalía General de la República (FGR), apareció ante los medios. En una conferencia de prensa ofrecida desde la sede de la FEMDO, dejó claro un mensaje: “No hay una sola prueba que acredite cremaciones en el rancho Izaguirre”.
Las declaraciones apuntaban directamente a desmentir uno de los relatos más estremecedores que circulaban en redes y medios: el de que ese rancho, hallado por madres buscadoras en Teuchitlán, Jalisco, habría sido un crematorio clandestino del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Lo que sí encontraron: fogatas, zanjas y huesos antiguos
Lejos de la narrativa de cremaciones masivas, Gertz explicó que los peritos encontraron elementos distintos. Entre ellos, fogatas en zanjas y una pequeña vasija con fragmentos óseos de “antigüedad importante”. Según el fiscal, no se hallaron indicios de calor superior a los 200 grados centígrados, lo que haría inviable cualquier proceso de incineración humana.
La fiscalía solicitó el apoyo técnico de la Universidad Nacional para analizar los materiales. El dictamen fue concluyente: “No pudo haber cremación con ese nivel de temperatura”.
Centro de operación del CJNG, no crematorio
Lejos de relativizar la gravedad del caso, Gertz Manero sí reconoció que el rancho Izaguirre era un sitio de alta importancia para el CJNG. Según los testimonios y pruebas recabadas, servía como centro de reclutamiento, adiestramiento y operaciones de la organización criminal.
Esta declaración cambia el enfoque del caso: no se trataría de un espacio de exterminio, sino de un centro logístico y militar del cártel. “Esto está probado por confesionales, testimoniales y documentales”, subrayó el fiscal.
14 procesos penales en curso por desapariciones forzadas
Hasta el momento, la FGR ha iniciado 14 procesos penales por delincuencia organizada y desaparición de personas, todos relacionados con hallazgos en el rancho. Las órdenes de aprehensión han sido cumplidas, y se prevén nuevas acciones contra autoridades locales que presuntamente habrían encubierto los hechos.
Lo más alarmante es que desde 2021, la Comisión de Derechos Humanos de Jalisco ya había alertado sobre lo que ocurría en la zona. “No hicieron nada”, dijo el fiscal con firmeza, señalando un grave incumplimiento institucional.
La voz de las madres buscadoras
Aunque las declaraciones de Gertz apuntan a una narrativa distinta de la que muchas familias de desaparecidos han sostenido, la labor de las madres buscadoras sigue siendo clave. Fueron ellas quienes descubrieron el lugar, ellas quienes abrieron zanjas con sus propias manos, y ellas quienes siguen pidiendo verdad.
Para muchas, las cenizas, el silencio institucional y el miedo no son nuevos. Aunque la FGR no encontró pruebas de cremaciones, el dolor de quienes buscan a sus hijos no se borra con peritajes.
La importancia del peritaje científico
Una parte crucial de esta historia es la intervención de la Universidad Nacional. Los laboratorios encargados realizaron análisis detallados sobre materiales de construcción, tierra y piedras del rancho Izaguirre. La conclusión fue un golpe para quienes esperaban pruebas definitivas de cremación: no hubo suficiente calor.
Este detalle, sin embargo, no descarta otras formas de violencia o desaparición forzada. Solo delimita los hechos en función de evidencias concretas, no de especulaciones.
Justicia, transparencia y heridas abiertas
El caso del rancho Izaguirre revela las grietas del sistema de justicia en México. Por un lado, una FGR que responde con ciencia, documentos y peritajes. Por otro, colectivos de familiares que trabajan con esperanza, coraje y sin descanso. En medio, autoridades locales que sabían y no actuaron.
Gertz Manero ha prometido cumplir con todas las órdenes judiciales y mantener a la ciudadanía informada. Pero el verdadero desafío no es solo judicial: es restaurar la confianza de una sociedad herida por la impunidad.
Verdad parcial, justicia incompleta
El rancho no era un crematorio, dice la Fiscalía. Era un centro de poder del CJNG. Hay detenidos, peritajes, pruebas científicas. Pero mientras cientos de madres sigan escarbando con sus manos la tierra del horror, la verdad seguirá siendo una herida abierta.
Este caso debe marcar un punto de inflexión: más ciencia, más justicia, más verdad. Porque en México, los desaparecidos no deben ser solo estadísticas ni titulares: deben ser el centro de toda política pública.
