García Harfuch redefine la seguridad en México sin una fuerza bajo su mando

Omar García Harfuch impulsa una estrategia de seguridad enfocada en inteligencia criminal, pero sin una fuerza operativa. ¿Será suficiente para combatir al crimen organizado?

García Harfuch y el reto de combatir el crimen sin una corporación propia

Desde que Omar García Harfuch asumió su nuevo encargo en el gobierno federal, ha quedado claro que la estrategia de seguridad en México está en plena transformación. Sin embargo, una de las grandes incógnitas es cómo operará sin tener una corporación de seguridad bajo su mando.

En un país donde la seguridad se ha militarizado bajo el control de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional, García Harfuch enfrenta el reto de construir una estructura de inteligencia y operativos especiales en un esquema donde su margen de acción parece limitado.

Entonces, ¿cuál es su estrategia?

El CNI: Inteligencia criminal al servicio de la seguridad nacional

Uno de los primeros movimientos de García Harfuch fue tomar el control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), antes conocido como el CISEN.

Históricamente, el CNI ha sido un organismo encargado de la seguridad nacional en diversas vertientes, pero en esta nueva etapa parece estar centrado en la investigación criminal.

García Harfuch ha colocado en posiciones clave a colaboradores de confianza que lo han acompañado en sus etapas en la Policía Federal y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

Esto indica que su estrategia no se basa en despliegue masivo de tropas, sino en el uso de inteligencia avanzada para identificar y desmantelar redes criminales con un enfoque quirúrgico.

Fuerzas operativas encubiertas en estados clave

Aunque no tiene una fuerza policial propia, García Harfuch ha logrado desplegar agentes especiales en territorio, particularmente en estados con altos índices de violencia como:

  • Sinaloa (bastión del narcotráfico)
  • Nuevo León (con un aumento del 42% en homicidios desde 2021)
  • Guerrero (zona de disputa entre grupos criminales)

Un ejemplo claro es Nuevo León, donde recientemente envió 50 agentes especializados para realizar investigaciones sobre los principales generadores de violencia.

Sin embargo, estos operativos no están exentos de dificultades. En algunos estados, como Sinaloa y Guerrero, la infiltración del crimen organizado en las instituciones genera desconfianza sobre con quién coordinarse.

En otros casos, como Nuevo León, la falta de coordinación entre el gobernador y la fiscalía estatal por disputas políticas también dificulta la efectividad de las acciones de seguridad.

A pesar de esto, los mandos operativos en la policía y la fiscalía parecen estar logrando mantener el trabajo conjunto fuera de la esfera política.

El reto político de García Harfuch

Más allá del ámbito operativo, García Harfuch necesita consolidarse en la política de seguridad pública a nivel nacional.

Uno de los elementos clave en este proceso será el Sistema Nacional de Seguridad Pública, que había sido debilitado durante el sexenio anterior y que ahora se está reactivando.

Este sistema maneja recursos destinados a los estados para fortalecer sus estrategias de seguridad. Aprender a gestionar estos recursos será clave para que Harfuch pueda alinear a los gobernadores con la estrategia federal y así mejorar la coordinación.

¿Qué podemos esperar en el corto plazo?

A corto plazo, es probable que veamos operativos dirigidos y la captura de algunos líderes criminales. Esto podría ayudar a reducir la violencia en zonas específicas, lo que sería un logro relevante en la actual crisis de homicidios y extorsión.

Sin embargo, si la intención es solucionar el problema estructural, que es la debilidad y desorganización del Estado en materia de seguridad, será necesario un cambio más profundo.

Para lograrlo, se necesitaría una reforma de seguridad pública y nacional que permita ordenar la estructura interna antes de salir a imponer el orden en las calles.

Un camino incierto pero con potencial

La estrategia de García Harfuch es ambiciosa, pero enfrenta grandes retos:

  1. Falta de una fuerza operativa propia para ejecutar directamente sus planes.
  2. Coordinación compleja con gobiernos estatales, especialmente en zonas de alta criminalidad.
  3. Resistencia de grupos políticos y militares que aún tienen influencia en la estrategia de seguridad.

Si logra consolidar su red de inteligencia y operativos especiales, es posible que en los próximos años veamos una estrategia de seguridad más efectiva.

Sin embargo, sin una reforma estructural, los avances podrían ser limitados y el crimen organizado continuará encontrando formas de adaptarse y operar con impunidad.El futuro de la seguridad en México está en juego y Omar García Harfuch se encuentra en el centro de esta batalla.

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