En un acto que ha desatado un intenso debate sobre la justicia por propia mano, un exmilitar abatió a tiros a un presunto delincuente que intentaba asaltarlo en Naucalpan, Estado de México. Los hechos ocurrieron a metros del Campo Militar Número 1 y ya son investigados por la Fiscalía.
La creciente inseguridad en el Estado de México ha escrito un nuevo y polémico capítulo. Un exmiembro del ejército mató a balazos a un hombre que, según los primeros reportes, intentó asaltarlo con violencia en el municipio de Naucalpan. El suceso ha encendido el debate público sobre los límites de la legítima defensa y la respuesta ciudadana ante el crimen.
El incidente tuvo lugar en las inmediaciones del acceso 7 del Campo Militar Número 1, una zona de alta presencia castrense, lo que añade un elemento particular al caso.
El Enfrentamiento: Relato de un Asalto Frustrado
De acuerdo con las versiones preliminares, el exmilitar se encontraba en la zona cuando fue interceptado por al menos un sujeto que, presuntamente armado, lo amagó para despojarlo de sus pertenencias. Ante la agresión, el exmiembro de las fuerzas armadas repelió el ataque utilizando un arma de fuego que portaba, hiriendo de muerte a su agresor.
El cuerpo del presunto delincuente quedó tendido en la vía pública. Al lugar acudieron elementos de la policía municipal de Naucalpan y paramédicos, quienes solo pudieron confirmar el deceso. El exmilitar permaneció en el sitio y fue puesto a disposición del Ministerio Público para rendir su declaración y determinar su situación jurídica.
La Delgada Línea de la Legítima Defensa
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha iniciado la carpeta de investigación correspondiente para esclarecer los hechos. La principal línea de investigación se centra en determinar si el exmilitar actuó bajo la figura de legítima defensa.
Para que esta excluyente de responsabilidad aplique, el Ministerio Público deberá acreditar, entre otros factores:
- Que existió una agresión real, actual e inminente y sin derecho por parte del occiso.
- Que hubo necesidad racional del medio empleado para repeler la agresión.
- Que no medió provocación suficiente e inmediata por parte de quien se defiende.
El caso se convierte en un referéndum sobre la percepción de inseguridad. En un contexto donde los ciudadanos se sienten vulnerables, actos como este son a menudo vistos con aprobación por un sector de la sociedad harto de la delincuencia. Municipios como Valle de Chalco han reportado tal aumento de robos y homicidios que incluso rutas de transporte público han suspendido sus servicios por miedo.
La investigación será crucial para diferenciar un acto de justicia por propia mano de un ejercicio válido del derecho a la defensa. El resultado sentará un precedente importante sobre cómo el sistema de justicia responde a la violencia que los ciudadanos enfrentan día a día.
Mientras tanto, el debate está servido. ¿Es el exmilitar un héroe que hizo lo que las autoridades no pueden, o es este un síntoma peligroso de una sociedad que empieza a tomar la justicia en sus propias manos? La respuesta, por ahora, está en manos de la Fiscalía.
