El programa “Pancita llena, corazón contento” nació con una meta clara: garantizar que miles de niños en Baja California recibieran un desayuno caliente y nutritivo que apoyara su rendimiento académico. Para muchos estudiantes de zonas vulnerables, este plato era más que un apoyo: representaba la única comida completa del día.
Pero la mañana del 3 de octubre de 2025, esa promesa se rompió en al menos ocho escuelas de Tijuana, cuando los desayunos servidos resultaron estar en mal estado. Lo que debía ser un alimento seguro terminó provocando vómito y diarrea en decenas de niños, encendiendo alarmas entre padres y maestros.
El caso que encendió la alerta
En la escuela primaria “Héroes de la Reforma”, la directora Angelina Díaz Álvarez fue de las primeras en advertir el problema. Al percatarse de que el pollo servido estaba en mal estado, pidió a los padres recoger de inmediato a los alumnos con síntomas de intoxicación y buscar atención médica.
“Si acuden a un médico particular, la factura con el nombre del niño debe entregarse, pues la empresa será responsable de los gastos”, aseguró la directora en un comunicado enviado a las familias.
La empresa bajo la lupa
La proveedora de los desayunos, AB Alimentos Nutraséuticos Funcionales SA de CV, había obtenido un contrato millonario a principios de 2025. Cada platillo fue cotizado en 26 pesos con 49 centavos, lo que representa un gasto diario superior a los 2 millones 267 mil pesos, más IVA.
El contrato, según la licitación pública regional 32065001-001-2025, tenía como objetivo brindar alimentos de calidad nutricia a más de 85 mil estudiantes de educación básica. Sin embargo, los hechos recientes ponen en duda los controles de calidad y la supervisión de los alimentos que llegan a las escuelas.
Padres indignados y exigencias de respuesta
La noticia corrió rápidamente por redes sociales, donde decenas de padres denunciaron el descuido en el manejo de los alimentos. Para muchos, el programa que debía proteger a sus hijos ahora se ha convertido en una fuente de riesgo.
“¿Cómo es posible que con tanto dinero asignado no puedan garantizar algo tan básico como un desayuno seguro?”, escribió una madre en un grupo comunitario de Facebook.
¿Qué sigue para el programa?
Aunque la Secretaría del Bienestar de Baja California aún no ha emitido una postura oficial, las críticas no se han hecho esperar. Organizaciones de padres de familia exigen que se revise de inmediato el contrato con la empresa y que se transparente el proceso de supervisión de alimentos.
El programa “Pancita llena, corazón contento” fue creado con la intención de garantizar el derecho a la alimentación y mejorar el rendimiento escolar, pero ahora enfrenta el reto más grande de su existencia: recuperar la confianza de los padres y asegurar que lo ocurrido no vuelva a repetirse.
