Más de 15 mil personas han presenciado el descenso de Kukulcán en la zona arqueológica de Chichén Itzá, como parte del Operativo de Equinoccio de Primavera, en una de las manifestaciones arqueoastronómicas más emblemáticas del mundo maya.
Durante el fenómeno, que ocurre en El Castillo, la luz y la sombra formaron los siete triángulos que simulan el descenso de la deidad, considerada símbolo de renovación y buenos augurios para la región del Mayab, previo al ocaso.
El evento, que cada año atrae a visitantes nacionales e internacionales, se desarrolló bajo un operativo coordinado entre autoridades federales, estatales y representantes comunitarios, con el objetivo de agilizar accesos, ordenar la movilidad y garantizar la seguridad en los alrededores del sitio.
El director del Patronato Cultur, David Escalante Lombard, informó que se implementaron medidas logísticas que no se aplicaban desde hace siete años, como el acceso vehicular al parador turístico, el uso de estacionamientos ejidales y la habilitación de una salida a través del Centro de Atención a Visitantes.
Para reforzar la seguridad, participaron elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, paramédicos, personal de la Fiscalía General del Estado y de la Guardia Nacional, quienes brindaron atención permanente a lo largo de la jornada.
El 21 de marzo, fecha clave del equinoccio, la celebración estuvo acompañada por expresiones culturales como la música de la Charanga Hermanos Canul y la participación de grupos de jaraneros, que dieron la bienvenida simbólica a la deidad en un ambiente de identidad y tradición.
Aunque el operativo especial concluyó con esta jornada, autoridades informaron que el fenómeno podrá seguir apreciándose durante los próximos días, hasta inicios de abril, siempre que las condiciones climatológicas lo permitan.
