La genética juega un papel muy importante en el desarrollo de cualquier tipo de cáncer, pero particularmente en el cáncer de próstata y de mama. Ambos comparten un vínculo genético que, al ser identificados en el historial familiar de una persona, puede ser clave para reconocer factores de riesgo y tomar medidas preventivas oportunas.
El urólogo Alejandro Cumming explicó que, en ambos tipos de cáncer, el historial genético es un factor de riesgo determinante para su desarrollo, pues cuando los hombres tienen en su historial casos de cáncer de mama, son propensos a desarrollar cáncer de próstata.
Mientras que, en el caso de las mujeres con antecedentes de hombres con cáncer de próstata en su familia, son más propensas a desarrollar cáncer de mama.
“Todos tenemos unos genes conocidos como BRCA, estos se encargan de leer nuestro ADN y corregir cualquier error en los códigos genéticos. En ocasiones, estos genes se dañan y en lugar de ayudarnos a tener un ADN sano, modifican los códigos generando indicaciones para crear células cancerígenas.
“El problema de estos géneros es que son un 50 por ciento hereditarios, lo que significa que la mitad de nuestro ADN está compuesta por genes BRCA. En el cáncer de próstata y mama comparten un gen en específico, el BRCA2”, dijo.
Cumming explicó que existen factores que, a largo plazo, pueden modificar el funcionamiento de ciertos genes, dañarlos y provocar el desarrollo de células cancerígenas tanto en la próstata como en las mamas.
“Todo cáncer es una enfermedad de origen genético influida por factores externos, como los hábitos alimenticios. Estos factores pueden provocar mutaciones en las células de la próstata o las mamas, generando un crecimiento descontrolado de células dañadas que el propio organismo no puede eliminar, lo que eventualmente da lugar a la formación de un tumor maligno.
“Los últimos estudios nos indican que en ambos casos comparten los mismos genes dañados, lo que nos indica que cuando hay factores genéticos de otros tipos de cáncer en la familia hay mayor probabilidad de presentar este cáncer”, compartió.
Cáncer de próstata, una amenaza silenciosa
Actualmente, el cáncer de próstata se ha convertido en una de las principales causas de muerte en México, superando al cáncer de pulmón que durante muchos años ocupaba el primer lugar.
De acuerdo con el urólogo, el cáncer de próstata no presenta síntomas en las primeras etapas de su crecimiento, lo que hace más difícil su diagnóstico sin una prueba de antígeno prostático de por medio. Al ser una enfermedad que evoluciona lentamente y sin mostrar signos, la hace potencialmente peligrosa.
“Hay pacientes de edad avanzada que cuando llegan al consultorio es porque el cáncer ya evolucionó al grado de que se hace metástasis a otros órganos como pulmón, hígado o riñón. Estos casos se presentan así, porque los pacientes pueden vivir de 15 hasta 20 años con el cáncer creciendo y sin saber que lo tienen”, comentó.
Agregó que los pacientes que son diagnosticados en etapas tempranas tienen una probabilidad del 98 por ciento de sobrevivir a la enfermedad en cinco años, mientras que en los casos donde el cáncer invade otros órganos, la probabilidad puede bajar hasta un 26 por ciento.
Un cáncer que comienza a afectar a jóvenes
De acuerdo con el urólogo, hasta hace unos años el cáncer de próstata estaba asociado a personas mayores de 60 años, pero los hábitos alimenticios y el ritmo de vida de los hombres en la actualidad han ocasionado que más jóvenes desarrollen este cáncer antes de tiempo.
“Existen factores ambientales, y sobre todo la forma de alimentación, que influyen. Hemos diagnosticado a pacientes más jóvenes y por eso se han hecho modificaciones en edad para hacer la primera prueba de antígeno prostático, el promedio es a los 40 años, pero si hay antecedentes familiares de algún tipo de cáncer se recorre a los 35 años”, explicó.
Las estimaciones presentadas por el especialista indican que, por lo menos, uno de cada seis hombres va a desarrollar cáncer de próstata, por lo que señaló que aún se necesita impulsar más campañas de prevención para modificar la perspectiva y los estigmas en torno al diagnóstico de esta enfermedad.
Detalló que, en comparación con otros países, México registra menos casos y más muertes por cáncer de próstata, como resultado a la falta de cultura entre los hombres de atender su salud y prevenir enfermedades de este tipo.
CÁNCER DE PRÓSTATA EN LA PENÍNSULA
De enero a octubre, la península de Yucatán registró 366 casos de cáncer de próstata diagnosticados mediante pruebas de antígeno prostático. En comparación con las cifras registradas en el mismo periodo del año pasado, representan un aumento del 17 por ciento en casos detectados. El año pasado, la península reportó 311 casos.
En el informe emitido por la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, se coloca a Yucatán como la entidad con más casos en la península, acumulando 296 pacientes este año, le sigue Campeche con 60 y Quintana Roo con 10.
“Este aumento en el número de casos diagnosticados pudieran aparentar ser algo negativo, pero la realidad es que nos indica que hay más pacientes que están siendo atendidos y el pronóstico de vida es más favorable gracias al tratamiento que van a poder recibir o que ya están recibiendo”, comentó el urólogo.
Pacientes diagnosticados en la península
- Quintana Roo 10
- Yucatán 296
- Campeche 60
Síntomas en falsas avanzadas
- Flujo urinario lento o debilitado
- Necesidad de orinar con más frecuencia especialmente en las noches
- Sangre en la orina o semen
- Dificultad para lograr una erección
- Dolor en las caderas espalda tórax u otras áreas debido a que el cáncer se ha propagado a los huesos
- Sensación de debilidad o adormecimiento en los pies
- Pérdida del control de esfínteres de la vejiga o ano
Factores de riesgo
- Tener 40 años o más
- Tener antecedentes de cáncer en la familia
- Obesidad
- Tabaquismo
- Alcoholismo
- Infecciones de transmisión sexual
- Vasectomía
Alimentos que contribuyen al cáncer de próstata
- Suplementos alimenticios
- Leche de vaca
- Leche baja en grasa
- Queso
- Carnes procesadas
- Alimentos cocinados con aceite quemado
- Bebidas azucaradas
Recomendaciones
- Alimentarse saludablemente
- Realizar actividad física
- Evitar consumo de alcohol y tabaco
- Si hay antecedentes de cáncer en la familia, realizarse prueba a los 35 años
- Acudir al médico ante cualquier síntoma de riesgo
