El «Novelón Regio» continúa: la guerra por el poder que paraliza a Nuevo León

El "Novelón Regio" continúa: la guerra por el poder que paraliza a Nuevo León
El "Novelón Regio" continúa: la guerra por el poder que paraliza a Nuevo León

Lejos de resolverse, la crisis política en Nuevo León, conocida popularmente como el «Novelón Regio», sigue abriendo nuevos frentes de batalla. El choque de poder entre el gobernador Samuel García, de Movimiento Ciudadano, y el Congreso estatal, dominado por la alianza PRI-PAN, mantiene al estado en una constante incertidumbre que amenaza la gobernabilidad.

La tregua nunca llegó a Nuevo León. Lo que en diciembre de 2023 escaló a una crisis constitucional sin precedentes, con el estado teniendo dos gobernadores simultáneamente por unas horas, se ha transformado en una guerra política de desgaste. El conflicto entre el Poder Ejecutivo, encabezado por Samuel García, y el Poder Legislativo, controlado por la oposición, es la crónica de una lucha por el poder que tiene como rehén al tercer estado más importante del país.

Este enfrentamiento no es solo una disputa local; es un reflejo de la reconfiguración política a nivel nacional, donde una nueva fuerza como Movimiento Ciudadano desafía el poder del antiguo establishment bipartidista (PRI-PAN) en uno de sus bastiones económicos más cruciales.

Las Raíces de un Conflicto Anunciado

La crisis que estalló a finales de 2023 no fue espontánea. Las tensiones se venían acumulando desde 2022, con choques constantes por varios temas clave :

 * El Presupuesto Estatal: Negativas recurrentes del Congreso para aprobar las propuestas presupuestarias del gobernador.

 * Designación del Fiscal: Una prolongada batalla por el control de la Fiscalía General de Justicia del Estado.

 * Controversias Constitucionales: Constantes recursos legales presentados por el Ejecutivo contra las decisiones del Legislativo.

El punto de inflexión fue la solicitud de licencia de Samuel García para competir por la presidencia de México. El Congreso aceptó la licencia pero designó a un gobernador interino de sus filas, Arturo Salinas Garza, desatando una batalla legal y política que culminó en la designación del vicefiscal Luis Enrique Orozco y el posterior regreso de García al cargo, abortando su campaña presidencial.

«La crisis política lleva poco más de un año. Hemos visto el conflicto constante entre el Gobierno del Estado, bajo el control de Movimiento Ciudadano, y el Congreso del Estado, que tiene una mayoría de diputados del PRI y del PAN.» – Análisis de Isabella Leal Aguilar.

El Estado Actual: Una Guerra de Trincheras

Aunque la crisis del «doble gobernador» se resolvió formalmente con el regreso de García, la guerra no ha terminado. Se ha trasladado a otras trincheras. Cada decisión, cada nombramiento y cada partida presupuestaria se convierte en un nuevo campo de batalla.

Esta pugna constante tiene un impacto directo en la gobernabilidad del estado. Proyectos de infraestructura, programas sociales y la propia administración pública pueden verse ralentizados o bloqueados por la falta de acuerdos políticos. Esta inestabilidad genera un clima de incertidumbre que puede afectar negativamente la confianza de los inversores, en un momento en que Nuevo León es un imán para el nearshoring.

Una Lucha por el Futuro Político

En el fondo, el «Novelón Regio» es una lucha estratégica con miras a las próximas elecciones. Cada bando busca debilitar al otro para posicionarse mejor en el futuro. El PRI y el PAN intentan contener el avance de Movimiento Ciudadano, mientras que Samuel García busca consolidar su proyecto político desafiando a los poderes fácticos tradicionales.

El respeto a las instituciones y a las normas constitucionales parece haber quedado en segundo plano, en una lucha donde el objetivo final no es la gobernabilidad de Nuevo León, sino el control del poder político a largo plazo. Mientras tanto, los ciudadanos observan un espectáculo que parece no tener fin.

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