Para muchas familias mexicanas, el dinero alcanza cada vez menos. Aunque la inflación ha disminuido en comparación con el año pasado, el costo de comprar alimentos y cubrir los gastos más básicos sigue aumentando. Esa es una de las principales conclusiones del más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que actualizó las llamadas Líneas de Pobreza correspondientes a julio de 2026.
Las Líneas de Pobreza son una referencia que ayuda a medir cuánto dinero necesita una persona para cubrir sus necesidades básicas. No significan que todas las personas que ganen esa cantidad vivan cómodamente. Simplemente indican el ingreso mínimo necesario para comprar alimentos y, en un segundo nivel, también pagar gastos como transporte, vivienda, ropa, educación y otros servicios esenciales.
En julio de este año, una persona que vive en una comunidad rural necesitó al menos 1,894.69 pesos al mes para comprar únicamente los alimentos indispensables. En la ciudad, esa cantidad subió hasta 2,545.72 pesos, debido a que el costo de la vida suele ser mayor.
Pero alimentarse no es el único gasto que tiene una familia. Cuando también se consideran necesidades como transporte, ropa, artículos de limpieza, salud, educación y otros servicios básicos, el ingreso mínimo aumenta. En ese caso, una persona necesitó 3,494.78 pesos al mes si vive en una zona rural y 4,884.09 pesos si vive en una ciudad.
Un ejemplo práctico
Para entender mejor estas cifras, imagine a un trabajador que vive solo en una ciudad y gana 4,500 pesos al mes. De acuerdo con este indicador, esa cantidad ya no sería suficiente para cubrir los gastos básicos que considera el Inegi. Si además tiene hijos o depende económicamente de otras personas, el dinero tendría que alcanzar para más de un integrante del hogar.
Así es. Vivir en una ciudad sigue siendo más caro que vivir en una zona rural. Solo para cubrir la alimentación básica existe una diferencia de poco más de 650 pesos al mes entre ambos lugares. Si se toman en cuenta todos los gastos esenciales, la diferencia supera los 1,300 pesos mensuales.
Una de las razones es que algunos productos y servicios siguieron aumentando de precio. El Inegi señala que los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar fueron el rubro que más influyó en el aumento de la canasta alimentaria. También destacaron productos como la papa y la cebolla, cuyos precios registraron importantes incrementos durante el último año.
Acciones tan comunes como desayunar en una fonda, comer en un restaurante económico o comprar comida preparada representan un gasto cada vez mayor para muchas personas. A eso se suma el aumento en algunos alimentos básicos que suelen estar presentes en la mesa de millones de familias mexicanas.
En las ciudades, además, el aumento del costo de la canasta alimentaria fue mayor que la inflación general del país. Mientras la inflación anual fue de 3.1%, el costo de la canasta alimentaria urbana aumentó 3.8%. En las zonas rurales el incremento fue de 2.0%.
Hay presión al bolsillo
Cuando se suman otros gastos indispensables, además de los alimentos aparecen dos rubros que también presionan el bolsillo de las familias: el transporte público y los gastos relacionados con educación, cultura y recreación. Esto refleja que el presupuesto familiar depende de mucho más que el precio de la comida.
Para millones de familias, estos números se reflejan en situaciones cotidianas: hacer menos compras en el mercado, buscar ofertas, dejar para después algunos gastos o pensar dos veces antes de comer fuera de casa. Aunque cada hogar tiene una realidad distinta, el informe confirma que cubrir lo más básico sigue requiriendo cada vez más dinero.
¿ESTÁS EN POBREZA?
Este es el costo mínimo mensual en zonas rurales y urbanas:
Pobreza extrema (solo alimentación): Rural ($1,894.69) y Urbano $2,545.72
Pobreza (alimentación + otros gastos básicos): Rural ($3,494.78) y Urbano ($4,884.09)
AUMENTOS CONSIDERABLES
Canasta alimentaria (rural): 2.0%
Canasta alimentaria (urbano): 3.8%
Papa: 62.3%
Cebolla: 33.6%
Transporte público: 8.6%
Alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar: 6.0%
Educación, cultura y recreación: 5.7%
