Un reflejo del poder y la miseria en el México urbano
El caciquismo, esa forma de poder autoritario que ha marcado a las sociedades rurales de Iberoamérica, también ha encontrado terreno fértil en las zonas urbanas, particularmente en espacios marginales como los grandes tiraderos de basura. En La sociedad de la basura (1983) y El Basurero (1984), Héctor Castillo Berthier retrata uno de los episodios más oscuros del México postrevolucionario, exponiendo un microsistema donde la basura era sinónimo de poder político, económico y social.
Actualmente, estas obras están siendo reeditadas en un solo tomo, invitando a reflexionar cuánto ha cambiado —o no— el México que una vez estuvo bajo el dominio del PRI.
Santa Cruz Meyehualco: El submundo del desperdicio
El tiradero de Santa Cruz Meyehualco en Iztapalapa, ahora transformado en el parque Cuitláhuac, era más que un vertedero a cielo abierto: era un sistema político y social. Gobernado con mano de hierro por Rafael Gutiérrez Moreno, conocido como «el zar de la basura», este espacio era un símbolo de explotación y marginalización extrema.
Gutiérrez Moreno monopolizaba la comercialización de los desechos reciclables, manteniendo un control férreo sobre los pepenadores que habitaban el tiradero. A cambio, ofrecía un acceso restringido al espacio, servicios básicos y ciertas celebraciones culturales, como las del 15 de septiembre y el 12 de diciembre, que fortalecían el tejido social bajo su dominio.
Una investigación desde dentro
El enfoque de Castillo Berthier destaca por su método de observación participante, un recurso poco común en las ciencias sociales. A sus 21 años, el joven investigador se integró al mundo de los pepenadores, trabajando como ayudante de barrendero y luego como «machetero» en un camión recolector.
Esta inmersión permitió a Castillo observar y documentar de cerca las dinámicas económicas, sociales y políticas del tiradero. Desde las jerarquías entre los trabajadores hasta la influencia del cacique, su investigación dio voz a figuras como «El Mugres», «El Prieto» y «El Negro», cuyas historias personales reflejan la dureza y las costumbres de este ecosistema.
El cacicazgo y su herencia
Rafael Gutiérrez Moreno no solo controlaba el tiradero, sino que también era un engranaje clave en la maquinaria política del PRI. Su muerte en 1987 marcó el fin de una era, pero su legado fue retomado por su hijo, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien consolidó su poder dentro del PRI local hasta que un escándalo de prostitución lo llevó a la cárcel en 2021.
Esta historia evidencia cómo el caciquismo puede evolucionar y adaptarse, perpetuando ciclos de explotación y desigualdad bajo diferentes formas.
Basura, poder y desigualdad: una metáfora vigente
La relevancia de la obra de Castillo Berthier no radica únicamente en su valor histórico, sino en su capacidad para ilustrar cómo las sociedades urbanas generan y toleran sistemas de explotación extrema.
La basura, en este contexto, se convierte en una metáfora del desecho humano, social y político, donde los más vulnerables son quienes sostienen con su trabajo los cimientos de un sistema desigual.
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