La mañana del 23 de enero de 2025, Adal Peña, conocido en redes como «El Tata», fue brutalmente asesinado en Culiacán, Sinaloa, mientras se ejercitaba cerca del río Humaya. Con 42 años, este influencer fitness compartía contenido motivacional y consejos de vida saludable en plataformas como TikTok, donde acumulaba más de 170 mil seguidores.
El ataque ocurrió a las 7:30 a.m., en el estacionamiento de Plaza Vancouver, donde fue baleado con un arma de fuego. Las autoridades encontraron múltiples casquillos de armas largas en la escena, y su cuerpo presentaba impactos en el cráneo.
Aunque no se ha identificado a los responsables, se especula que el crimen podría estar relacionado con un presunto parentesco entre Peña y Jesús Peña González, alias «El 20», un líder del grupo armado Los Ántrax, vinculado al Cártel de Sinaloa.
¿Quién era Adal Peña? El Tata y su legado en redes sociales
Adal Peña era más que un influencer de fitness: sus publicaciones reflejaban una historia de superación personal. En TikTok e Instagram, compartía rutinas de ejercicio, reflexiones sobre su lucha contra las adicciones y mensajes motivacionales. Una de sus frases más recordadas es:
«Somos reemplazables en lo que hacemos, pero no en lo que somos. Lo que tú haces, lo puede hacer otro, pero lo que transmites, no.»
Su última publicación, un video donde cantaba una alabanza cristiana, se ha convertido en un espacio de despedida para sus seguidores, quienes lamentan su pérdida y exigen justicia.
Los vínculos con el Cártel de Sinaloa: ¿Una conexión mortal?
Adal Peña es señalado como pariente de Jesús Peña González, alias «El 20», líder de Los Ántrax, el brazo armado de Ismael «El Mayo» Zambada. Este grupo, conocido por su extrema violencia, opera principalmente en Culiacán, ejecutando tareas de seguridad para «El Mayo» y llevando a cabo asesinatos, secuestros y venganzas.
Los Ántrax, famosos por sus narcocorridos, han sido protagonistas en la guerra interna del Cártel de Sinaloa, enfrentándose a Los Chapitos, hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán. La guerra ha dejado cientos de muertos y ha intensificado la violencia en la región.
Influencers bajo amenaza en Sinaloa: un riesgo creciente
Adal Peña es el quinto influencer asesinado en Culiacán desde septiembre de 2024. Otros creadores de contenido también han sido víctimas de la violencia:
- «El Chilango»: Asesinado en octubre de 2024; hacía alusión a Los Chapitos.
- «El Jasper»: Secuestrado y asesinado en noviembre de 2024; vinculado con «Markitos Toys».
- «El Gordo Peruci»: Abatido en diciembre de 2024; parte de «Los Toys».
- «El Pinky»: Torturado y asesinado en enero de 2025 tras supuestos vínculos con La Mayiza.
La influencia de los cárteles en las redes sociales es preocupante. Algunos influencers han sido acusados de colaborar con facciones criminales, mientras otros modifican su contenido para evitar represalias, dejando de mostrar armas o símbolos que puedan asociarlos con alguna organización.
El impacto de la guerra interna del Cártel de Sinaloa
La guerra entre Los Chapitos y La Mayiza ha devastado Sinaloa. En menos de un año, más de 692 personas han muerto en enfrentamientos relacionados con el narcotráfico. Esta lucha ha desatado:
- Secuestros
- Robos de vehículos
- Ataques a comercios
- Profanación de tumbas
La violencia ha elevado la percepción de inseguridad en Culiacán, con un aumento del 34.9% en solo tres meses. Mientras tanto, el Departamento de Estado de EE. UU. ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por información que lleve al arresto de «El Mayo» Zambada.
¿Por qué los influencers son un objetivo?
El asesinato de Adal Peña evidencia cómo los influencers pueden convertirse en objetivos en un clima de violencia tan polarizado. Las redes sociales son un arma de doble filo: sirven como plataforma de expresión, pero también como herramienta para intimidar, difamar o incluso reclutar a jóvenes hacia el crimen organizado.
Medidas urgentes: proteger a los creadores de contenido
Aunque no existen protocolos específicos para proteger a influencers, la situación exige la creación de estrategias que garanticen su seguridad, tales como:
- Capacitación en seguridad digital.
- Asistencia legal y redes de apoyo.
- Regulación de contenido sensible en redes sociales.
Iniciativas como las de Iniciativa Sinaloa y el Consejo Consultivo de Publicidad han comenzado a brindar apoyo a periodistas y creadores de contenido en riesgo. Sin embargo, es crucial que las autoridades amplíen estas medidas para abarcar a todos los sectores vulnerables.
El legado de Adal Peña y la violencia en Sinaloa
El asesinato de Adal Peña refleja el profundo impacto de la violencia en Sinaloa, un estado atrapado en la guerra del narcotráfico. Su muerte no solo es una pérdida para la comunidad digital, sino un recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes se convierten en figuras públicas en contextos de alto riesgo.
Para garantizar la seguridad de los creadores de contenido y pacificar la región, es esencial que las autoridades trabajen en:
- Desmantelar las redes criminales.
- Fortalecer la seguridad pública.
- Promover un uso responsable de las redes sociales.
La muerte de «El Tata» no debe quedar impune, y su historia debe servir como un llamado a la acción para proteger a todos los ciudadanos, dentro y fuera de las redes sociales.
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