Este jueves 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha que expone una de las problemáticas más invisibilizadas pero persistentes en destinos turísticos como Cancún, donde niñas, niños y adolescentes siguen siendo parte de las dinámicas laborales informales, en contextos de vulnerabilidad, desprotección y pobreza.
Aunque la imagen internacional de Cancún se asocia al turismo de lujo, también existe una realidad contrastante: menores que trabajan vendiendo productos en las calles, ayudando en comercios informales, limpiando parabrisas en los semáforos o incluso expuestos a situaciones de explotación más graves. Este fenómeno se repite en otros municipios de Quintana Roo como Playa del Carmen, Tulum o Chetumal, y en muchas ocasiones está vinculado con la migración forzada y el abandono escolar.
¿Qué dicen las cifras oficiales?
A nivel nacional, la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) del INEGI más reciente indica que 3.7 millones de menores de entre 5 y 17 años trabajan en México, lo que representa un 13.1% de la población en ese rango de edad. De estos, más del 40% realiza actividades no permitidas por la ley o consideradas peligrosas para su salud y desarrollo.
En Quintana Roo, aunque no se ha publicado una actualización estatal de la ENTI este año, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el 12% del trabajo forzoso es realizado por menores de edad, principalmente en sectores relacionados con el turismo, el comercio informal, el trabajo doméstico y, en algunos casos, actividades agrícolas en la zona sur del estado.
En áreas urbanas con alta densidad poblacional, como Cancún, la tasa de trabajo infantil alcanza hasta un 8.4%, con mayor concentración en colonias marginadas, asentamientos irregulares y zonas turísticas donde la vigilancia es limitada y los servicios sociales insuficientes.
¿Qué opinan los expertos?
Especialistas han coincidido en que la problemática del trabajo infantil en destinos turísticos requiere atención urgente y enfoque multidimensional.
Diana González, investigadora de la Universidad de Quintana Roo especializada en derechos de la niñez, explica que la presencia de menores trabajando no solo es una violación de sus derechos, sino un reflejo de fallas estructurales en los sistemas de protección social.
“La desprotección en asentamientos informales expone a los niños a múltiples riesgos: desde accidentes laborales hasta explotación y violencia. Muchos de ellos permanecen solos durante horas mientras sus padres trabajan jornadas extenuantes en el sector hotelero o de servicios”.
Carlos Pérez, representante en México de la Organización Internacional del Trabajo, subraya que el fenómeno tiene raíces en la informalidad laboral, la desigualdad social y la falta de alternativas reales para las familias.
“El 12% del trabajo forzoso recae en menores, especialmente en el sector turístico e informal. Es urgente reforzar las inspecciones laborales, pero también ofrecer opciones viables de cuidados infantiles para que los padres no tengan que elegir entre trabajar o dejar solos a sus hijos”.
¿Qué se está haciendo?
En 2024, el Gobierno de Quintana Roo firmó un convenio con la OIT para fortalecer la lucha contra el trabajo infantil, como parte de una estrategia regional que incluye monitoreo, capacitaciones y campañas de sensibilización en municipios prioritarios. Esta colaboración también promueve la creación de comités municipales para la erradicación del trabajo infantil, con participación de autoridades educativas, de salud, protección civil y procuradurías de niñas, niños y adolescentes.
A nivel nacional, la Comisión Interinstitucional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CITI) ha impulsado desde 2023 una estrategia con metas al 2025, centrada en la identificación de zonas de riesgo, protección de víctimas y fortalecimiento del marco jurídico.
En Cancún, algunos esfuerzos se han canalizado a través del DIF municipal y la Secretaría de Seguridad Pública, con operativos en zonas comerciales y corredores turísticos.
RETOS PERSISTENTES
• Falta de estadísticas locales actualizadas, lo que impide diseñar políticas específicas por colonia o comunidad.
• Alta informalidad laboral, que coloca a menores en contextos sin regulación ni supervisión.
• Ausencia de una red robusta de cuidados infantiles, especialmente en zonas marginadas.
• Estigmatización de las familias vulnerables, que muchas veces son señaladas sin que se atienda su falta de oportunidades reales.
