Hace dos semanas, el Observatorio sobre Seguridad y Justicia de la Universidad de Guadalajara presentó un reporte demoledor sobre las desapariciones en Jalisco. Con más de 16 mil denuncias vigentes, esta entidad lidera la lista de estados con más personas desaparecidas.
Un problema nacional
La crisis no es exclusiva de Jalisco. Según datos de la Red Lupa, Tamaulipas, Estado de México, Veracruz y Nuevo León concentran el 48% de los casos de desapariciones en el país, lo que subraya una problemática estructural y nacional.
Hallazgos inquietantes: el rol de las autoridades
El análisis del Observatorio revela patrones alarmantes:
Fragmentación de datos y falta de claridad
La información sobre las desapariciones es escasa y desorganizada. Esto no solo dificulta el entendimiento del fenómeno, sino que limita cualquier acción efectiva para resolverlo.
Involucramiento de servidores públicos
Denuncias señalan que policías municipales, fiscales estatales y miembros del Ejército y la Marina están implicados en desapariciones forzadas.
Modus operandi
- Detenciones arbitrarias por acusaciones menores como robo, consumo de alcohol en la vía pública o extorsión.
- Uso de grupos armados para intervenciones ilegales.
- «Liberaciones» que resultan en la desaparición de las víctimas, sin orden judicial ni registro.
La revictimización desde el poder
Esta semana, el gobernador de Sonora declaró que el 97.2% de los homicidios ocurren porque las víctimas “crearon un entorno de riesgo”.
Falta de empatía hacia las víctimas
Este tipo de declaraciones no solo revictimizan a las personas afectadas, sino que también reflejan una deshumanización desde el poder. En lugar de buscar justicia, se normaliza la violencia y se culpa a quienes deberían ser protegidos.
¿Cómo llegamos aquí? La destrucción de la empatía
La falta de empatía ha sido utilizada como una herramienta de control en los regímenes despóticos. Testimonios como el de Immaculée Ilibagiza, sobreviviente del genocidio en Ruanda, muestran cómo la indiferencia puede desatar actos de barbarie.
En México, borrar fichas de búsqueda o minimizar las desapariciones refleja un intento sistemático de invisibilizar a las víctimas. Como dijo Primo Levi, el mal no es un defecto del universo, sino una falta de empatía en el corazón humano.
Claves para la justicia y el cambio
- Mejorar los registros: Crear una base de datos nacional coherente y accesible para mapear patrones y responsables.
- Rendir cuentas: Investigar y sancionar a las autoridades implicadas en desapariciones forzadas.
- Educación en empatía: Promover una cultura de respeto y sensibilidad hacia las víctimas y sus familias.
- Presión social: La sociedad debe exigir respuestas claras y no voltear la mirada.
Conclusión: reconstruyendo la empatía
La crisis de desapariciones en México no solo es un problema de justicia, sino de deshumanización social y política. Declaraciones insensibles desde el poder perpetúan una cultura de impunidad que debemos combatir.
Exigir empatía y acción efectiva no es solo un deber, es el único camino para devolver dignidad y esperanza a las miles de familias afectadas.
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