Del problema a la energía: así funcionará el biogás de sargazo 

En medio de una de las temporadas más intensas de recales de sargazo registradas en el Caribe Mexicano, Quintana Roo avanza en una estrategia que busca cambiar la forma en que se enfrenta este fenómeno natural.

La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) inició el proceso de certificación de una planta que permitirá transformar el sargazo en biogás, fertilizantes orgánicos y otros subproductos mediante un modelo de economía circular. 

El proyecto forma parte del Centro Integral de Economía Circular (CISEC), una iniciativa que busca aprovechar miles de toneladas de macroalga que cada año llegan a las costas del estado.

La planta industrial se construirá en Cancún y tendrá la capacidad de procesar tanto sargazo como lodos provenientes de plantas de tratamiento de aguas residuales, con el objetivo de generar energía renovable y reducir el impacto ambiental que actualmente provoca la acumulación de esta biomasa.

¿Cómo se convierte el sargazo en biogás?

De acuerdo con la bióloga marina especializada en pastos marinos, Briggita Van Tussenbroek, explicó que el proceso se basa en la descomposición controlada de materia orgánica dentro de biodigestores especiales.

“El principio es relativamente sencillo. El sargazo se introduce en sistemas cerrados donde microorganismos especializados degradan la materia orgánica en ausencia de oxígeno. Durante este proceso se genera una mezcla de gases, principalmente metano y dióxido de carbono, conocida como biogás, que posteriormente puede utilizarse para producir energía eléctrica o calor”, explicó.

La especialista destacó que este sistema permite aprovechar una biomasa que actualmente representa uno de los problemas ambientales más grandes para el Caribe.

“Lo interesante es que dejamos de ver al sargazo únicamente como un residuo o un problema costero. En realidad estamos hablando de una fuente de materia prima que puede generar energía renovable, fertilizantes y otros productos útiles, reduciendo al mismo tiempo la presión ambiental que genera su acumulación masiva en playas y ecosistemas costeros”, señaló.

Beneficios ambientales del proyecto

Van Tussenbroek explicó que uno de los principales beneficios es la reducción de emisiones contaminantes que normalmente se producen cuando el sargazo se descompone de manera natural sobre las playas.

“Cuando grandes cantidades de sargazo permanecen durante días o semanas en la costa comienzan procesos de descomposición que generan gases como sulfuro de hidrógeno y amoníaco. 

“Estos compuestos afectan la calidad del aire, generan malos olores e incluso pueden ocasionar molestias respiratorias en algunas personas. Al procesarlo en una planta especializada se evita gran parte de estas emisiones”, comentó.

Además, mencionó que el aprovechamiento industrial de la macroalga puede reducir los volúmenes que terminan en sitios de disposición final.

“Actualmente gran parte del sargazo recolectado debe trasladarse y almacenarse en lugares específicos. Si logramos incorporarlo a cadenas productivas estaremos disminuyendo residuos y generando valor económico a partir de un recurso que antes se consideraba un desperdicio”, comentó.

Fertilizantes y economía circular

Por otro lado, la especialista señaló que el biogás no será el único producto obtenido a partir del proceso ya que se podrán obtener otros compuestos a partir de este proceso de descomposición del sargazo.

“Después de la digestión anaerobia queda un material residual rico en nutrientes que puede ser utilizado como fertilizante orgánico. Esto permite aprovechar prácticamente toda la biomasa y fortalecer un esquema de economía circular donde nada se desperdicia”, explicó.

Según los estudios impulsados por el gobierno estatal, el sargazo también podría utilizarse para generar créditos de carbono y otros productos vinculados a la sostenibilidad ambiental.

“Lo que estamos observando es un cambio de paradigma. Durante años el enfoque principal fue retirar el sargazo de las playas. Ahora se busca integrarlo a procesos industriales que generen beneficios ambientales, energéticos y económicos para la región”, dijo.

Un proyecto con impacto internacional

De acuerdo con la información oficial, la planta piloto desarrollada en Quintana Roo es considerada la primera en el mundo diseñada específicamente para producir biogás utilizando sargazo como materia prima principal.

La inversión estimada para el Centro Integral de Economía Circular ronda los 2 mil millones de pesos y su entrada en operación podría concretarse antes de finalizar 2026 una vez concluidos los estudios técnicos, ambientales y de factibilidad económica.

Para Briggita Van Tussenbroek, el proyecto podría posicionar a Quintana Roo como un referente internacional en el aprovechamiento sustentable de la macroalga.

“Si se implementa correctamente, Quintana Roo podría convertirse en un ejemplo mundial de cómo transformar un problema ambiental complejo en una oportunidad de innovación y desarrollo sostenible. No eliminará por completo el fenómeno del sargazo, pero sí puede cambiar radicalmente la forma en que lo gestionamos”, compartió.

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