La controversia sobre el libre acceso a las playas en México estalló recientemente cuando un ciudadano italiano, identificado como Alessandro, impidió a un pescador local, José de Jesús, realizar su actividad en una playa de Santa Clara, Yucatán. En un video que circula en redes sociales, Alessandro alega que las trampas para cangrejos, colocadas por José, eran peligrosas para los niños que pasan por la zona. Sin embargo, el pescador respondió, filmando la playa desierta, que no había nadie en el área, afirmando que estaba en su derecho de trabajar allí.
El marco legal: ¿de quién son realmente las playas en México?
Desde la entrada en vigor de las reformas a la Ley General de Bienes Nacionales (LGBN) en 2020, México garantiza el libre acceso y tránsito en las playas a todos sus ciudadanos. Estas reformas, impulsadas por el Congreso de la Unión y ratificadas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, establecen en el artículo 8 que “el acceso a las playas marítimas y la zona federal marítimo terrestre no podrá ser inhibido, restringido, obstaculizado ni condicionado”. Además, el artículo 154 prevé sanciones severas para quienes obstaculicen el acceso a estas áreas, con multas de hasta 12,000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ha dejado claro que no permitirá la privatización de estos espacios y que tomará medidas contra quienes actúen en contra de la normativa.
Conflicto cultural y de derechos
Este incidente pone de relieve un conflicto no solo legal, sino también cultural. En muchas regiones costeras de México, los pescadores llevan a cabo prácticas tradicionales y sustentables de captura, vitales para la economía local y la identidad cultural. Estos hombres y mujeres dependen de la pesca para su sustento y el de sus familias, y cualquier restricción injustificada atenta directamente contra su medio de vida.
Alessandro, al delimitar la playa como si fuera de su propiedad, tocó un tema sensible para los locales, quienes consideran el mar como un recurso colectivo. «Este es tu mar, el mío no es, es de todos», exclamó José de Jesús en el video. Sus palabras resonaron en redes sociales, donde usuarios expresaron indignación y apoyo, defendiendo el derecho de acceso al mar de todos los ciudadanos, en particular de aquellos cuya vida depende directamente de él.
Las implicaciones legales de privatizar espacios públicos en México
Desde el 2020, la privatización de playas en México ha sido un tema de suma relevancia. Con la reforma, cualquier intento de acaparar espacios de la zona federal marítimo-terrestre (ZOFEMAT) es considerado una violación de la ley. Los artículos 8 y 154 de la LGBN no solo protegen el derecho al libre tránsito, sino que también estipulan sanciones para los propietarios colindantes que infrinjan estas disposiciones.
Los lineamientos claros y las sanciones están destinados a disuadir cualquier intento de privatizar las playas y garantizar que estos espacios permanezcan accesibles para todos. Las multas, que pueden alcanzar niveles elevados, son un recordatorio de que las playas y la ZOFEMAT son bienes nacionales. En este contexto, la acción del ciudadano italiano no solo representa una infracción de la ley, sino también una falta de respeto hacia la cultura local.
Reacciones en redes y el rol de las autoridades mexicanas
Este tipo de conflictos son cada vez más visibles gracias al poder de las redes sociales. La indignación de los usuarios es una muestra de que los mexicanos exigen un respeto estricto a sus derechos y no tolerarán el acaparamiento indebido de sus espacios naturales. SEMARNAT, como autoridad competente, tiene el deber de actuar con celeridad para que se cumpla la normativa y se mantenga la confianza de la ciudadanía en la defensa de estos bienes nacionales.
Además, la reacción pública frente a este incidente envía un mensaje claro a extranjeros y propietarios de tierras colindantes: las playas no son propiedad de nadie y no se tolerará la apropiación indebida de las mismas.
Proteger el derecho de todos los mexicanos
Este incidente es un recordatorio de la importancia de proteger los bienes nacionales y, especialmente, de respetar las leyes que garantizan el libre acceso a playas. Más allá de ser un conflicto entre dos personas, simboliza la lucha por el derecho al acceso a espacios que pertenecen a todos los mexicanos.
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