Cruzar la Frontera en Tijuana ahora es un delito federal adicional

Cruzar la Frontera en Tijuana ahora es un delito federal adicional
Cruzar la Frontera en Tijuana ahora es un delito federal adicional

   ¡Atención, migrantes! EE.UU. ha militarizado la frontera de Tijuana. Entrar sin autorización ahora no solo es una falta migratoria, sino que añade un cargo criminal federal. Conoce las nuevas reglas y consecuencias.

   Las reglas del juego en la frontera de Tijuana-San Diego han cambiado drásticamente. Estados Unidos ha designado la franja fronteriza como una zona militar, lo que significa que cualquier persona que cruce ilegalmente enfrentará cargos criminales adicionales, además de la deportación inmediata.

   Tijuana, B.C.- El intento de cruzar la frontera hacia Estados Unidos desde Tijuana se ha vuelto exponencialmente más riesgoso. Como parte de una nueva y agresiva estrategia de seguridad fronteriza, el gobierno estadounidense ha implementado una medida de alto impacto: la designación de la zona limítrofe como un área militarizada, una acción que redefine las consecuencias legales para los migrantes.

   Esta nueva clasificación, respaldada por la presencia de elementos de la Guardia Nacional y el Departamento de Defensa de EE.UU. en el muro, significa que el cruce irregular ha dejado de ser únicamente una falta administrativa migratoria para convertirse también en un delito federal con severas implicaciones penales.

   Nuevas reglas, consecuencias más duras

   Las autoridades estadounidenses han sido claras sobre el endurecimiento de las medidas. Las principales modificaciones que afectan directamente a quienes intentan ingresar sin autorización son:

  • Cargo Criminal Adicional: Entrar sin permiso a una zona militarizada, como ahora se considera la frontera, añade un cargo criminal al historial del migrante. Esto agrava su situación legal de forma significativa.
  • Penas de Cárcel: Las sanciones por este nuevo delito pueden ir desde multas hasta penas de hasta 12 meses de cárcel. Para reincidentes, las penas pueden ser aún mayores.
  • Eliminación del «Catch and Release»: La política de «capturar y liberar», que permitía a muchos migrantes esperar su proceso de asilo en libertad, ha sido eliminada. Ahora, la norma es la deportación inmediata para quienes no tienen antecedentes penales graves.
  • Obstáculos para el Asilo: Los agentes de la Patrulla Fronteriza ya no están obligados a preguntar de oficio a los migrantes si temen regresar a su país. Esto pone la carga de la prueba enteramente sobre el solicitante de asilo, en un entorno de alta presión y sin asesoría legal inmediata.

   «Al ser zona con elementos de la Guardia Nacional, ya es una zona militar. Entrar ahí sin autorización añade un cargo criminal a su récord», advirtió Gerardo Gutiérrez, vocero del Sector San Diego de la Patrulla Fronteriza.

   Un futuro legal comprometido

   El impacto de estas medidas va más allá de la detención y deportación inmediata. Un historial con cargos criminales en Estados Unidos puede comprometer permanentemente cualquier posibilidad futura de ingresar legalmente al país, ya sea con una visa de turista, de trabajo o a través de una petición familiar.

   Las autoridades han enfatizado que quienes intenten cruzar ilegalmente serán procesados con todo el peso de la ley. La estrategia busca enviar un mensaje disuasorio contundente: el riesgo de intentar cruzar la frontera por Tijuana ahora no solo implica el peligro físico del desierto o el mar, sino también la certeza de enfrentar un proceso penal que marcará de por vida el futuro del migrante.

   Esta militarización y criminalización del cruce fronterizo es la piedra angular de la nueva política de contención que ya está mostrando resultados drásticos en la reducción del flujo migratorio, pero a un alto costo para los derechos y el futuro de miles de personas.

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