Contra apagones, CFE proyecta obra para Cancún y la Riviera Maya

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) busca instalar una unidad móvil de generación eléctrica en Cancún como medida urgente para reforzar el suministro de energía en la región Cancún–Riviera Maya, una de las zonas con mayor crecimiento poblacional, turística y económico del país. El proyecto forma parte de una estrategia para atender el aumento de la demanda eléctrica en Quintana Roo y en toda la península de Yucatán.

De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental presentada por la empresa productiva del Estado, la infraestructura se ubicará dentro de la Central Turbogás Nizuc, en la delegación Alfredo V. Bonfil, al sur de Cancún. La instalación aprovechará terrenos e infraestructura ya existentes, por lo que no requerirá ampliar la superficie industrial ni desmontar áreas de vegetación.

El proyecto contempla la incorporación de una Unidad Móvil Eléctrica tipo aeroderivada con capacidad para generar 25 megawatts (MW), energía suficiente para fortalecer la capacidad de respuesta del sistema eléctrico regional en momentos de alta demanda. La electricidad producida será incorporada a la red mediante una interconexión de 115 kilovoltios.

La principal razón para impulsar esta obra es la situación que enfrenta actualmente el sistema eléctrico de la región. El documento advierte que la demanda de energía continúa creciendo y que existe el riesgo de que la infraestructura disponible resulte insuficiente para atender los picos de consumo, especialmente durante los meses más calurosos del año, cuando aumenta el uso de equipos de aire acondicionado.

Ven riesgos para el verano

La CFE señala que no realizar el proyecto podría traducirse en dificultades para satisfacer la demanda eléctrica de la población, los servicios públicos, la actividad turística y el sector productivo. Incluso advierte que podrían presentarse interrupciones en el suministro durante el verano o ante situaciones de emergencia asociadas con la temporada de ciclones tropicales.

La planta operará con diésel y tendría un consumo máximo estimado de 179 mil litros diarios. No obstante, la empresa sostiene que su funcionamiento será temporal y que las emisiones contaminantes se mantendrán dentro de los límites permitidos por la normatividad ambiental vigente. Además, se prevén medidas de mitigación para controlar emisiones, ruido y manejo de residuos.

El proyecto tendrá una vigencia de dos años. Tras ese periodo, la unidad móvil y los equipos asociados serán retirados del sitio mediante un programa de desmantelamiento y rehabilitación, con el objetivo de devolver el predio a las condiciones previas a la instalación temporal de la infraestructura.

La evaluación ambiental de la CFE concluye que la obra no generará impactos significativos sobre los ecosistemas de la zona debido a que se desarrollará dentro de una central eléctrica ya existente, sin afectar manglares, selva ni especies protegidas. 

Bajo este escenario, la CFE considera que el beneficio principal será fortalecer la confiabilidad del suministro eléctrico en una región estratégica para el turismo y la economía nacional.

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