Congreso de NL: impulsa transparencia, pero oculta sus gastos

Congreso de NL: impulsa transparencia, pero oculta sus gastos
Congreso de NL: impulsa transparencia, pero oculta sus gastos

En una clara muestra de la máxima «hágase la ley en los bueyes de mi compadre», el Congreso de Nuevo León impulsa una reforma para fortalecer la transparencia en el estado, mientras que su propia casa presenta serias fallas en la rendición de cuentas y el acceso a la información pública.

La rendición de cuentas es un pilar fundamental de cualquier democracia funcional. Bajo esta premisa, el Congreso del Estado de Nuevo León se encuentra promoviendo una reforma para crear un nuevo órgano autónomo de transparencia, una iniciativa que busca obligar a las entidades públicas a ser más abiertas sobre su gestión y el uso de los recursos.

Sin embargo, una investigación periodística ha revelado una profunda contradicción que pone en tela de juicio la autoridad moral de los legisladores para exigir a otros lo que ellos mismos no cumplen.

La exigencia vs. la realidad

Mientras los diputados debaten en el pleno sobre la importancia de la transparencia y el acceso a la información para combatir la corrupción, su propia plataforma digital, el principal canal de comunicación con la ciudadanía, muestra un estado de abandono y opacidad.

Según los hallazgos, el portal oficial del Congreso de Nuevo León presenta las siguientes deficiencias:

  •  Información desactualizada: Se ha encontrado que varias secciones del sitio web no han sido actualizadas, conteniendo información obsoleta.
  •  Falta de datos claros: Lo más grave es la ausencia de datos claros y detallados sobre el uso de los recursos públicos por parte del poder legislativo. No hay una rendición de cuentas accesible y comprensible sobre cómo se gastan los presupuestos asignados.

Una crisis de congruencia política

Esta situación expone una flagrante incongruencia. ¿Cómo puede un poder del Estado erigirse como campeón de la transparencia cuando sus propias prácticas son opacas? La contradicción no solo debilita la legitimidad de la reforma que impulsan, sino que también alimenta la desconfianza y el cinismo de la ciudadanía hacia la clase política.

La situación en Nuevo León no es un caso aislado, pero sí un ejemplo palpable de la brecha que a menudo existe entre el discurso político y la acción gubernamental. Para que las leyes de transparencia tengan un impacto real, quienes las crean y las aprueban deben ser los primeros en predicar con el ejemplo.

Mientras tanto, los ciudadanos de Nuevo León se enfrentan a un Congreso que les pide confiar en una nueva ley de transparencia, promovida por una institución que parece tener problemas para ser transparente consigo misma.

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