El gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum sigue el modelo de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, en el manejo de la salud pública. La compra consolidada de medicamentos es el ejemplo más reciente, prometiendo eficiencia, pero enfrentando críticas por retrasos y decisiones controversiales.
Desde su presentación, la estrategia diseñada por el secretario de Salud, David Kershenobich, y el subsecretario Eduardo Clark ha generado dudas sobre su viabilidad, especialmente tras conocerse fallas en el algoritmo que sustenta el proceso.
¿Qué es la compra consolidada de medicamentos?
Este modelo busca centralizar la adquisición de medicamentos, eliminando intermediarios y reduciendo costos, mientras garantiza el suministro a todas las instituciones del sistema de salud. La meta inicial: adquirir 5 mil millones de piezas por un valor aproximado de 130 mil millones de pesos.
Sin embargo, la decisión de excluir a los distribuidores en una primera etapa ha complicado la cobertura total de las necesidades, dejando fuera a laboratorios nacionales con capacidades limitadas y dependientes de intermediarios.
Problemas iniciales: retrasos y ajustes forzados
El proyecto enfrenta varios retos:
- Falta de cobertura suficiente: Se estima que el modelo inicial apenas cubría el 50% de las piezas requeridas.
- Dependencia de laboratorios internacionales: Un cambio reciente permitió incluir medicamentos de Estados Unidos y Europa, incluso sin registro sanitario mexicano, otorgándoles un periodo de gracia para cumplir con los requisitos de Cofepris.
- Exclusión de distribuidores: Empresas como Dimesa y Fármacos Especializados, con capacidad logística para garantizar la entrega en todo el país, quedaron fuera, lo que ha complicado el proceso.
Modificaciones y riesgos a futuro
El ajuste para permitir la participación de laboratorios internacionales ha levantado preocupaciones. Si bien asegura un suministro inicial, expertos advierten sobre:
- Posibles registros exprés: La Cofepris podría verse obligada a agilizar procesos, sacrificando estándares de calidad.
- Dependencia externa: La apuesta por laboratorios extranjeros podría socavar la industria farmacéutica nacional.
- Fallos tecnológicos: Se teme que la plataforma digital diseñada para la licitación enfrente problemas técnicos, como ocurrió con otros proyectos.
Contexto político y disputas internas
Más allá del ámbito técnico, la compra consolidada también está rodeada de tensiones políticas. Mientras Claudia Sheinbaum busca consolidar su proyecto de gobierno, las rivalidades internas en Morena, como las protagonizadas por Ricardo Monreal y Adán Augusto López, generan incertidumbre sobre la coordinación necesaria para el éxito de estas reformas.
El impacto en la salud pública
La compra consolidada de medicamentos es una estrategia clave para resolver problemas históricos de desabasto en México. Sin embargo, su implementación enfrenta críticas que podrían:
- Afectar la confianza pública: Retrasos y ajustes generan dudas sobre la capacidad del gobierno para garantizar el abasto.
- Poner en riesgo el sistema de salud: Un suministro insuficiente podría afectar a millones de pacientes.
Complicar la relación con la industria farmacéutica: La exclusión de ciertos actores limita la competitividad y el desarrollo del sector.
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