Combis “jugando carreritas” chocan; 10 heridos en Tlalnepantla

Combis “jugando carreritas” chocan; 10 heridos en Tlalnepantla
Combis “jugando carreritas” chocan; 10 heridos en Tlalnepantla

La imprudencia al volante en el transporte público del Estado de México ha provocado una nueva tragedia. Diez personas resultaron heridas tras un aparatoso choque múltiple en Tlalnepantla, presuntamente causado porque los conductores de dos combis «jugaban carreritas» en una avenida principal.

Un viaje rutinario se convirtió en una pesadilla para los pasajeros de dos unidades de transporte público en la avenida Mario Colín, en el corazón de Tlalnepantla. El saldo: diez personas lesionadas, vehículos destrozados y una comunidad indignada. Pero lo que eleva este suceso de un trágico accidente a un acto de presunta negligencia criminal es la causa que emerge de los testimonios y las pruebas en video: una irresponsable competencia de velocidad entre los conductores.

El impacto, que involucró a las dos combis y a una camioneta particular, fue de tal magnitud que los equipos de emergencia tardaron varias horas en atender a todos los heridos y retirar los vehículos siniestrados.

De Accidente a Indignación: La Cultura de la Imprudencia

El detalle de que los choferes estuvieran «echando carreritas» ha desatado una ola de furia entre los ciudadanos. Este comportamiento no es un hecho aislado, sino una práctica peligrosamente común en muchas rutas del transporte público del Valle de México. Valida el temor y la frustración de millones de usuarios que a diario son testigos de cómo algunos operadores conducen de manera temeraria, sin respetar límites de velocidad ni señales de tránsito, en una lucha encarnizada por el pasaje.

Este incidente no es, por tanto, un simple accidente. Es el resultado previsible de una cultura de la imprudencia que ha sido tolerada por años y que pone en riesgo constante la vida de los pasajeros y de otros conductores.

«Un video fue difundido mostrando el momento exacto en que una camioneta colisionó con unidades de transporte público en Tlalnepantla, Estado de México. Parece que dos vehículos estaban ‘corriendo carreras’.» – Reporte basado en evidencia visual.

El Modelo «Hombre-Camión»: Un Incentivo Perverso

Detrás de la imprudencia de los conductores se esconde un problema sistémico: el modelo de concesiones conocido como «hombre-camión». En este esquema, los ingresos de los operadores dependen directamente del número de pasajeros que logren subir a su unidad durante el día.

Este modelo crea un incentivo perverso que prioriza la velocidad sobre la seguridad. Los choferes compiten entre sí por cada pasajero, lo que los lleva a «jugar carreritas», a detenerse en lugares prohibidos y a saturar las unidades. El choque de Tlalnepantla es una consecuencia directa y sangrienta de este sistema económico.

El suceso reaviva el debate sobre la necesidad urgente de reformar el transporte público en el Estado de México, migrando hacia un modelo empresarial con rutas troncales, salarios fijos para los conductores, supervisión tecnológica (GPS, cámaras) y una fiscalización mucho más estricta por parte de las autoridades de movilidad. Mientras esto no ocurra, la seguridad de los usuarios seguirá dependiendo del criterio, a menudo deficiente, de cada operador.

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