CNTE paraliza Reforma: docentes presionan a Sheinbaum desde el Zócalo

La ciudad despierta con tensión: el magisterio en pie de lucha

El reloj marcaba las 6:30 de la mañana cuando los primeros contingentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) comenzaron a movilizarse desde su campamento instalado en el Zócalo. El aire fresco de la mañana se mezclaba con el ruido de lonas doblándose, altavoces encendiéndose y voces coordinadas que se preparaban para una nueva jornada de protesta.

Era el séptimo día de paro nacional. Una semana completa desde que miles de maestros tomaron el centro político del país. Su objetivo: exigir mejores condiciones laborales, justicia salarial, y una reunión directa con la recién nombrada presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

A las 7:00 en punto, la primera acción: un acordonamiento simbólico al Palacio Nacional. Frente a la puerta principal, los líderes magisteriales ofrecieron una conferencia de prensa donde insistieron en que la reforma educativa sigue pendiente de revisión profunda. Para ellos, los compromisos firmados en años anteriores no se han cumplido.

Reforma detenida: una arteria cerrada por cinco horas

Pasadas las 9:00 de la mañana, los maestros tomaron Paseo de la Reforma, una de las avenidas más emblemáticas y transitadas de Ciudad de México. Desde la Glorieta de la Diana hasta la Torre del Caballito, se colocaron lonas, pancartas y sillas plegables. El tránsito se detuvo. Las miradas, una vez más, apuntaban al magisterio.

Cinco horas duró el bloqueo. Las calles colindantes como Insurgentes, Sevilla y Florencia también fueron afectadas. La imagen era poderosa: un mar de maestros exigiendo ser escuchados, frente a los motores apagados de miles de vehículos detenidos por la protesta.

Para muchos transeúntes, la escena fue un déjà vu. Pero para los docentes, cada jornada representa una nueva batalla en una lucha histórica por dignidad laboral.

Un retorno con esperanza al campamento del Zócalo

Poco después de las 3 de la tarde, las filas de sillas comenzaron a doblarse. Los altavoces se apagaron. Los contingentes recogieron mantas y banderas. No fue una retirada en derrota, sino un regreso estratégico al campamento del Zócalo, donde cientos de casas de campaña esperan bajo el sol ardiente de mayo.

Los rostros de los docentes mostraban cansancio, sí, pero también determinación. “Estamos esperando respuesta de la presidenta”, dijo una maestra de Chiapas. “Sabemos que nos ha escuchado. Ahora falta que actúe”.

Los elementos de seguridad, que durante toda la jornada acompañaron discretamente la movilización, retiraron las cintas que impedían el paso en las principales intersecciones. Los autos comenzaron a circular con lentitud. Ciudad de México volvía poco a poco a su ritmo habitual.

¿Qué exige la CNTE? Una lucha con décadas de historia

Las demandas de la CNTE no son nuevas, pero sí urgentes:

  • Incremento salarial digno
  • Derogación total de la reforma educativa
  • Reinstalación de docentes cesados
  • Condiciones laborales más justas para trabajadores de apoyo y administrativos
  • Participación directa en la definición de políticas públicas educativas

El magisterio disidente ha mantenido históricamente una postura crítica hacia los gobiernos federales y sus políticas educativas. Este paro, como los anteriores, tiene su raíz en la desconfianza y el hartazgo. “Nos cansamos de promesas. Queremos acuerdos firmados y cumplidos”, expresó un profesor de Oaxaca.

Claudia Sheinbaum ante el primer desafío social de su mandato

Aunque Sheinbaum aún no ha emitido una declaración oficial sobre esta jornada específica, su equipo ha confirmado que ha recibido las solicitudes del magisterio. Para la CNTE, sin embargo, la reunión debe ser directa, sin intermediarios.

El contexto es crucial: la presidenta inicia su mandato con una presión social organizada, fuerte y determinada. La forma en que maneje esta movilización podría marcar el tono de su relación con movimientos sociales durante los próximos años.

¿Qué sigue para los maestros?

El plantón en el Zócalo sigue en pie. Decenas de casas de campaña ocupan el centro de la Plaza de la Constitución. Los maestros, en su mayoría provenientes de estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, han dicho que no se moverán hasta obtener una respuesta clara y satisfactoria.

Entre los corredores del campamento se respira solidaridad. Las ollas comunes reparten comida caliente, los megáfonos anuncian reuniones por contingente, y en cada rincón, se planea la siguiente acción.

¿Escuchará el poder la voz del magisterio?

La CNTE ha mostrado una vez más su capacidad de organización y su poder de convocatoria. El paro nacional continúa y la tensión aumenta. ¿Responderá Claudia Sheinbaum al llamado directo? ¿Habrá un diálogo verdadero o una estrategia de desgaste?

Por ahora, los maestros regresan a sus casas de campaña. Pero su mensaje ha sido claro: no se irán en silencio. El Zócalo capitalino sigue siendo su trinchera, y el país entero observa.

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