Más que cárteles, un entramado criminal
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado su intención de designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras (FTO). Este pronunciamiento plantea una oportunidad para que México realice un análisis profundo de sus organizaciones criminales y deje atrás el uso del término genérico “cártel”. En un país con cientos de grupos delictivos, esta falta de definición no solo confunde a la ciudadanía, sino que también debilita la estrategia de seguridad nacional.
¿Qué significa realmente “cártel”?
Desde hace más de 30 años, las organizaciones criminales en México se han agrupado bajo el término “cártel”, independientemente de su estructura, actividades ilícitas o presencia territorial. Esto ha llevado a la percepción de que todas las organizaciones tienen el mismo alcance y peligrosidad, lo cual dista de la realidad.
En otros países, como Colombia y Ecuador, se han adoptado modelos de clasificación basados en su estructura, alcance y capacidad operativa. Estos ejemplos podrían servir como referencia para un análisis más preciso en México.
Lecciones de otros países
- Colombia: La Directiva Permanente No. 15/2016 distingue entre Grupos Armados Organizados, que son objetivos de las Fuerzas Armadas, y Grupos Delictivos Organizados, cuya responsabilidad recae en la policía.
- Ecuador: Bajo el gobierno de Daniel Noboa, se identificaron 22 organizaciones criminales como terroristas o actores no estatales beligerantes, autorizando a las Fuerzas Armadas a intervenir directamente.
- Estados Unidos: La Administración de Control de Drogas (DEA) y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) realizan clasificaciones detalladas de las amenazas criminales transnacionales, permitiendo sanciones específicas.
¿Qué sabemos sobre las organizaciones criminales en México?
El panorama del crimen organizado en México es tan complejo como dinámico:
- Número de grupos: Según diversas fuentes, México tiene entre 80 y más de 500 organizaciones criminales. La variabilidad en las cifras refleja la dificultad de identificar con precisión a estos grupos.
- Estructura y operación: Existen organizaciones grandes como el Cártel de Sinaloa y el CJNG, pero también una multitud de grupos pequeños con estructuras flexibles y alcance limitado.
- Mercados ilícitos: Mientras algunas organizaciones se enfocan en el narcotráfico, otras controlan mercados predatorios como extorsión, secuestro y tráfico de personas.
Una nueva realidad criminal
La fragmentación de los grandes cárteles, impulsada por estrategias de seguridad fallidas, ha dado lugar a una constelación de medianas y pequeñas organizaciones criminales.
- Estructuras flexibles: Muchos grupos operan como células independientes o bajo un modelo de franquicia criminal.
- Capacidad limitada: La mayoría carece del alcance y los recursos de los cárteles tradicionales, pero su impacto local es devastador.
- Confusión en las autoridades: La falta de una clasificación clara dificulta diseñar estrategias de seguridad adecuadas para cada tipo de grupo.
¿Por qué clasificar al crimen organizado?
Un análisis técnico y riguroso permitiría:
- Diseñar estrategias diferenciadas: Atacar a cada grupo según su estructura, alcance y actividad ilícita.
- Asignar responsabilidades claras: Determinar si la persecución corresponde a autoridades municipales, estatales o federales.
- Priorizar amenazas: Identificar a las organizaciones más peligrosas para la seguridad pública y nacional.
- Desarmar narrativas internacionales: Responder con datos y estrategias a posturas como la de Trump, que equiparan a todos los grupos con cárteles narcotraficantes.
Clasificación propuesta para México
Tomando en cuenta los modelos internacionales, las organizaciones criminales en México podrían clasificarse en:
- Organizaciones Transnacionales de Drogas (OTD): Cárteles como el de Sinaloa y el CJNG.
- Grupos Criminales Regionales: Bandas con control limitado a ciertos estados.
- Células Criminales Locales: Grupos pequeños que operan a nivel municipal o comunitario.
- Actores No Estatales Beligerantes: Organizaciones que buscan controlar territorios mediante la violencia sistemática.
Una oportunidad para México
La amenaza de Trump de designar a los cárteles como terroristas debería servir como catalizador para que México redefina su enfoque hacia el crimen organizado. Una clasificación técnica, basada en evidencia, no solo fortalecería la seguridad nacional, sino que también le permitiría responder con autoridad a críticas internacionales.
La realidad criminal del país exige estrategias diferenciadas y un compromiso decidido por parte del gobierno. La etiqueta de “cártel” ya no basta para describir la complejidad del crimen en México, y actuar ahora es crucial para recuperar el control y la confianza ciudadana.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
