El cierre de la frontera de Estados Unidos al ganado mexicano ha generado pérdidas por mil 300 millones de dólares, según informó el Consejo Nacional Agropecuario (CNA). Esta medida, adoptada como parte de las acciones sanitarias para evitar la entrada del gusano barrenador, ha detenido la exportación de 650 mil cabezas de ganado este año, afectando directamente a productores y al comercio binacional.
La plaga, que afecta principalmente a ganado bovino, ha demostrado ser resistente y difícil de erradicar, por lo que las autoridades mexicanas y estadounidenses consideran que la crisis tardará varios años en resolverse. Mientras tanto, los precios del ganado de exportación han aumentado, pasando de mil 200 dólares a 2 mil dólares por becerro, lo que refleja la presión del mercado ante la restricción de oferta.
Medidas de control y coordinación entre México y Estados Unidos
Jorge Esteve Recolons, presidente del CNA, calificó como política la decisión estadounidense de cerrar la frontera, aludiendo a rumores sobre la aspiración de Brooke Rollins, titular del Departamento de Agricultura, a la gobernatura de Texas. No obstante, Esteve subrayó que el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de México, Julio Berdegué, trabaja de manera estrecha con las autoridades estadounidenses para garantizar la seguridad sanitaria del ganado nacional.
Entre las acciones recientes, se destaca la verificación de estaciones cuarentenarias en Chihuahua, con el objetivo de mostrar que el ganado exportable se encuentra libre de infestación. Estas inspecciones forman parte de un esfuerzo continuo para reactivar el comercio binacional y reducir las pérdidas económicas derivadas del cierre fronterizo.
Impacto económico del cierre de frontera
El director general del CNA, Luis Fernando Haro, explicó que la restricción ha impedido la exportación de unas 650 mil cabezas de ganado, lo que representa un impacto económico de mil 300 millones de dólares. La situación ha llevado a un aumento en los precios por becerro, afectando tanto a productores como a importadores estadounidenses.
Haro también criticó que el cierre se haya producido pese a que los focos de infestación están a más de mil 400 kilómetros de la frontera con Estados Unidos y no se encuentran en las regiones exportadoras. Este tipo de medidas, aunque buscan proteger la salud animal, genera perjuicios significativos para la economía agropecuaria mexicana y plantea la necesidad de inspecciones más precisas y localizadas.
Situación sanitaria del gusano barrenador en México
Desde la reaparición del gusano barrenador en noviembre pasado, los casos diarios han disminuido de 120 a 30 en el país, lo que indica avances en el control de la plaga. El CNA y las autoridades mexicanas mantienen un seguimiento constante para informar sobre la evolución de la infestación y los pasos necesarios para la reapertura de la frontera.
El control del gusano incluye tratamientos fitosanitarios, inspecciones y medidas de contención, que buscan garantizar que el ganado destinado a la exportación esté completamente libre de infestación. Estos esfuerzos son cruciales para recuperar la confianza de Estados Unidos y permitir la reanudación del comercio de manera segura y sostenible.
Perspectivas y expectativas de reapertura
El CNA ha destacado que la decisión de reabrir la frontera dependerá de los hallazgos de los inspectores estadounidenses, quienes evaluarán la efectividad de los controles sanitarios implementados. Aunque este año hubo avances en la contención de la plaga, la detección de un infesto en el norte de Veracruz obligó a restringir nuevamente el paso del ganado.
Mientras tanto, los productores esperan que el trabajo conjunto entre México y Estados Unidos permita una reactivación gradual del comercio binacional, mitigando las pérdidas económicas y asegurando que el ganado exportable cumpla con los estándares sanitarios internacionales.
Un desafío sanitario y económico
El cierre de la frontera a ganado mexicano por el gusano barrenador representa un reto sanitario y económico significativo para México. Con pérdidas que superan los mil 300 millones de dólares, esta crisis subraya la importancia de la cooperación entre gobiernos y la implementación de estrategias de contención efectivas.
La coordinación entre autoridades mexicanas y estadounidenses, junto con inspecciones rigurosas y el seguimiento constante del avance de la plaga, será clave para recuperar la confianza y reactivar las exportaciones. Mientras tanto, los productores y la industria agropecuaria enfrentan un panorama incierto, que requiere medidas estratégicas y paciencia para superar una de las crisis sanitarias más desafiantes de los últimos años.
