La tarde del 4 de diciembre, la tranquilidad de Polanco, uno de los barrios más exclusivos de la Ciudad de México, se rompió con un acto violento. Jesús Pérez Alvear, conocido como Chucho Pérez, fue ejecutado en el restaurante El Bajío, ubicado en la Plaza Miyana. Este crimen no solo sacudió a los comensales, sino que dejó al descubierto las conexiones profundas entre el mundo del espectáculo y el narcotráfico.
¿Quién era Chucho Pérez y por qué era clave para el CJNG?
Jesús Pérez Alvear no era un personaje cualquiera. Más allá de su faceta como promotor musical, su nombre resonaba en los informes de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Desde 2018, se le designó como “narcotraficante especialmente designado”, vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su brazo financiero, Los Cuinis.
Pérez utilizaba su empresa Gallística Diamante, también conocida como Ticket Premier, para blanquear dinero a través de la organización de conciertos en ferias locales. Las actividades incluían la mezcla de ingresos ilícitos con ganancias legítimas, generadas por la venta de boletos, estacionamiento y comida.
El modus operandi: de la música al narcotráfico
La estrategia de Chucho Pérez no solo involucraba conciertos, sino también el uso de eventos de narcocorridos, donde artistas celebraban abiertamente las hazañas de los líderes criminales. Además, tenía vínculos con el fotógrafo de modas Miguel José Leone Martínez, señalado por operar una red de prostitución internacional al servicio de altos mandos del CJNG y Los Cuinis.
Modelos de concursos de belleza eran reclutadas en Sudamérica y Europa para esta red, que funcionaba como parte del entramado criminal.
El impacto del asesinato en Polanco
El asesinato de Chucho Pérez marca un nuevo episodio en la violencia ligada al crimen organizado que trasciende territorios y sectores. El ataque ocurrió en un lugar público y concurrido, demostrando que incluso en zonas privilegiadas como Polanco, el narcotráfico puede alcanzar a sus objetivos.
Las autoridades capitalinas han iniciado una investigación para identificar a los responsables, pero el hecho genera preguntas clave:
¿Qué tan infiltrado está el crimen organizado en sectores aparentemente legítimos?
¿Qué implicaciones tendrá su muerte para el CJNG y sus operaciones en México?
Las conexiones familiares: el vínculo con Los Cuinis
Pérez mantenía relaciones estrechas con la familia González Valencia, ligada directamente al liderazgo financiero del CJNG. Esta conexión le otorgó acceso a recursos y protección dentro de la estructura del cártel, lo que le permitió consolidar su influencia en el sector musical y en los eventos masivos.
El desafío para las autoridades mexicanas
La ejecución de un operador de este calibre expone las deficiencias en el control del crimen organizado. Si bien Jesús Pérez Alvear ya estaba señalado por las autoridades estadounidenses, México no había logrado frenar sus actividades.
Además, este caso pone de relieve cómo el CJNG diversifica sus fuentes de ingresos, utilizando sectores legales como el entretenimiento para lavar dinero.
Un golpe al CJNG o solo una pieza menos?
La muerte de Chucho Pérez podría ser interpretada como un golpe a las operaciones del CJNG, pero también como una señal de que otras figuras están listas para ocupar su lugar. El asesinato en un lugar tan visible podría ser una advertencia o parte de una lucha interna dentro del cártel.
El crimen organizado continúa demostrando su capacidad para adaptarse y expandirse, incluso cuando sus líderes son eliminados.
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