Caos de movilidad en CDMX: licencia permanente y falta de alternativas

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Licencia permanente en CDMX: ¿Solución de movilidad o más problemas?

Cada tarde en Polanco, el caos vial se apodera de la zona, especialmente cuando se acercan las cinco. Los peatones y usuarios de transporte público se enfrentan a largas filas para conseguir una Ecobici o intentar abordar el Metrobús en Paseo de la Reforma. Las opciones de transporte son limitadas y la saturación de servicios, evidente. Justo en este escenario, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha anunciado la reactivación de la licencia de conducir permanente en la Ciudad de México, una medida que ha sido criticada como insuficiente para resolver los problemas de movilidad y de transporte público que afectan diariamente a millones de capitalinos.

Con un sistema de transporte público atestado y una infraestructura que no siempre es segura ni suficiente, la propuesta de la licencia permanente parece enfocarse más en la recaudación de fondos que en resolver la falta de alternativas de movilidad eficientes.

¿Qué significa la licencia permanente y por qué genera controversia?

La licencia de conducir permanente, que había sido descontinuada, permitirá que los conductores de CDMX tengan un permiso para manejar de por vida, sin necesidad de renovarlo. El gobierno de la ciudad espera recaudar fondos con este programa, prometiendo que parte de los ingresos se destinará a la mejora del transporte público.

Sin embargo, para muchos ciudadanos, la medida parece una respuesta superficial a un problema mucho más profundo. Al centrarse en facilitar el acceso a la conducción, el gobierno envía un mensaje ambiguo: en lugar de mejorar el transporte público, se está promoviendo el uso del automóvil como la principal opción de movilidad.

El caos de movilidad en CDMX: falta de alternativas y servicios insuficientes

Cada mañana y tarde, quienes dependen del transporte público enfrentan largas esperas y, en muchos casos, condiciones de hacinamiento y falta de seguridad. En estaciones como las de Ecobici cercanas a Chapultepec, los usuarios forman filas para conseguir una bicicleta y, en varias ocasiones, tienen que esperar que alguien libere una para poder moverse. En el Metrobús, el panorama no es distinto: los usuarios se ven obligados a viajar apretados, sin ventilación adecuada y con constantes retrasos en las rutas.

Un sistema de transporte en crisis
La congestión en el Metro, el Metrobús y las Ecobicis evidencia que la infraestructura de transporte público de la ciudad no está a la altura de la demanda. La falta de alternativas y la saturación de los servicios han hecho que el automóvil se perciba como una opción más viable, a pesar de que la ciudad ya enfrenta problemas graves de contaminación y congestión vehicular.

El dilema de la movilidad en CDMX: priorizar el automóvil o el transporte público

El programa de licencias permanentes pone en el centro de la discusión el rol del automóvil en una ciudad que, según datos de la Secretaría de Movilidad, ha aumentado su parque vehicular en un 4% anual. Al facilitar el acceso a la conducción, se prioriza el uso del auto y, en consecuencia, se desatiende la necesidad de mejorar el transporte público.

Una ciudad con enfoque en el automóvil
Algunos expertos señalan que esta medida fomenta una dependencia excesiva del auto, mientras los usuarios del transporte público siguen enfrentando un servicio deficiente. En lugar de fomentar alternativas de movilidad sustentable, la licencia permanente podría agravar los problemas de tráfico y contaminación en la ciudad.

¿Qué alternativas existen para mejorar la movilidad en CDMX?

Ante este contexto, muchas voces han señalado la urgencia de invertir en infraestructura de transporte público de calidad y en alternativas de movilidad sustentable. La situación actual exige acciones más allá de las licencias permanentes y plantea la necesidad de una visión integral que abarque:

  1. Fortalecimiento del transporte público: La ampliación y mejora del servicio de Metrobús, así como la modernización del Metro, son necesidades urgentes. Mejorar la frecuencia, la seguridad y las condiciones de viaje beneficiaría a millones de usuarios.
  2. Inversión en infraestructura para bicicletas: La expansión de las ciclovías y un mejor sistema de bicicletas públicas permitirían a más personas moverse de forma eficiente y ecológica.
  3. Fomento del transporte multimodal: Integrar opciones como autobuses, bicicletas y servicios de taxis regulados en una misma red permitiría a los ciudadanos elegir la opción que mejor se adapte a sus necesidades.
  4. Control de emisiones y contaminación: Con la promoción de autos eléctricos y la regulación de emisiones, CDMX podría reducir su huella ambiental.

La voz de los ciudadanos: ¿cuáles son las necesidades reales?

Las y los ciudadanos de la CDMX enfrentan diariamente los retos de una ciudad en crecimiento con un sistema de transporte sobrepasado. La licencia permanente, aunque ofrece una alternativa para quienes necesitan un automóvil, no soluciona las necesidades de movilidad masiva. La mayoría de las personas dependen del transporte público y, sin una mejora significativa en los servicios, continuarán enfrentando un sistema que no responde a sus necesidades de seguridad, eficiencia ni sostenibilidad.

En lugar de promover una dependencia al automóvil, las demandas de los ciudadanos se orientan a opciones de transporte accesibles y de calidad que garanticen una movilidad eficiente y segura.

Conclusión: más allá de la licencia permanente, una ciudad para todos

La licencia permanente es una medida que simplifica el proceso para los automovilistas, pero también refleja una visión de la movilidad enfocada en el auto y no en la mayoría de la población. Sin una política de movilidad que priorice el transporte público y las alternativas sustentables, la ciudad continuará viendo problemas de congestión y contaminación.

La Ciudad de México necesita políticas integrales que garanticen una movilidad accesible, eficiente y sustentable para todos sus habitantes. La dependencia del automóvil debe ser cuestionada en una ciudad que cada vez demanda más espacios y recursos para el transporte público y el desplazamiento no motorizado. La licencia permanente es solo un pequeño fragmento de un reto mucho más grande que la CDMX debe enfrentar con visión y compromiso.

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