En las primeras horas del amanecer, los gritos y los tambores rompieron el silencio de avenida Municipio Libre, frente a las oficinas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
Decenas de productores de caña de azúcar provenientes de Veracruz, San Luis Potosí, Puebla y Morelos llegaron a la Ciudad de México con una sola consigna: “rescate para el campo cañero”.
Desde hace meses, los cañeros advierten que la crisis del azúcar mexicana está llegando a su punto más grave. Con el precio por tonelada desplomado y un mercado saturado por importaciones de Centroamérica y Brasil, los pequeños productores aseguran que ya no pueden sostener sus cosechas.
El reclamo: un subsidio de 300 pesos por tonelada
Los manifestantes, pertenecientes a la Unidad Cañera Democrática y a la Organización 9 de Septiembre, exigen al gobierno federal un subsidio de 300 pesos por tonelada de caña, como medida inmediata para compensar las pérdidas sufridas durante las zafras 2023-2024 y 2024-2025.
Ruperto Ruiz Cortés, uno de los voceros del movimiento, explicó que el desplome del precio se debe a la “descomunal importación de azúcar extranjera”, calculada en más de 750 mil toneladas durante el último año.
“Nos dejaron sin defensa ante el mercado; mientras importan azúcar barata, nosotros no alcanzamos ni para cubrir los costos de producción”, afirmó.
Importaciones, excedentes y una industria al borde del colapso
El escenario es complejo: además de las compras internacionales, el mercado nacional enfrenta un excedente superior al millón 200 mil toneladas de azúcar, lo que ha provocado una sobreoferta interna y el desplome del valor de la caña.
A esto se suma el ingreso de alta fructuosa proveniente de Estados Unidos, que alcanza más de un millón 100 mil toneladas, desplazando al azúcar mexicana en la industria alimentaria.
Mientras tanto, México apenas exporta 200 mil toneladas de azúcar, una cifra que refleja la asimetría comercial entre ambos países.
Aunque el gobierno federal anunció un aumento del 156% al arancel de importación, los cañeros aseguran que esa medida beneficiará hasta 2027 o 2028, cuando el mercado vuelva a estabilizarse.
Diálogo y advertencia: la protesta continúa
Mientras el subsecretario de Agricultura, Leonel Cota Montaño, encabeza la mesa de diálogo con los líderes cañeros, afuera de Sader unos 400 productores permanecen en plantón, bloqueando de forma intermitente las avenidas Cuauhtémoc y Universidad.
Los manifestantes advirtieron que si no obtienen resultados favorables tomarán las instalaciones y extenderán las protestas a otros puntos estratégicos de la capital.
Además, planean acudir a la Cámara de Diputados para reunirse con José Narro Céspedes, legislador de Morena, en busca de apoyo político y financiero.
Un llamado urgente: rescatar al campo mexicano
El clamor cañero no solo exige un subsidio: pide un plan integral de rescate que incluya precios justos, control de importaciones y estímulos a la producción nacional.
Los productores insisten en que el futuro del azúcar mexicana está en riesgo, y con él, el sustento de miles de familias rurales que dependen de la zafra.
Entre pancartas, consignas y el olor a caña recién cortada, los agricultores resumen su lucha en una sola frase:
“Sin campo no hay país.”
