La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) emitió el resolutivo favorable para la ampliación y modernización de la carretera Mérida-Celestún, en el tramo que va de Kinchil al puerto, una de las principales vías de acceso a la costa poniente de Yucatán.
El proyecto, promovido por el Centro SICT Yucatán, ingresó a evaluación ambiental mediante una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en modalidad regional el 8 de julio de 2025, y obtuvo resolución el 18 de marzo de 2026, con una vigencia de operación estimada en 50 años.
La obra abarca del kilómetro 34+600 al 77+300, incluyendo el entronque Kinchil-Chunchucmil y el acceso a Celestún, a lo largo de aproximadamente 42.7 kilómetros de la carretera federal 281.
De acuerdo con el proyecto técnico, la intervención contempla la ampliación de la vialidad existente para mejorar sus condiciones de seguridad y capacidad. En una primera sección, el ancho pasará de 6 a 12 metros, mientras que en el tramo final se ampliará de 6 a 9 metros, incorporando carriles y acotamientos.
Además de la ampliación, se prevé la modernización de acotamientos, señalización horizontal y vertical, así como la adecuación de accesos en puntos clave como Kinchil, Chunchucmil y el ingreso al puerto de Celestún.
El proyecto se desarrollará sobre la carretera existente y su derecho de vía, lo que permitirá aprovechar la infraestructura actual sin necesidad de abrir un nuevo trazo carretero.
Esta vialidad es el único acceso terrestre al municipio de Celestún, por lo que su modernización busca fortalecer la conectividad con el interior del estado y mejorar las condiciones de tránsito para habitantes y visitantes.
Una carretera segura
El objetivo de la obra es ofrecer una carretera más segura, eficiente y accesible, que contribuya a reducir accidentes y agilizar los traslados, además de impulsar actividades económicas, particularmente en el sector turístico y pesquero.
El proyecto contempla distintas etapas que incluyen permisos, construcción y operación, con un programa de trabajo estimado en hasta 10 años para su ejecución y seguimiento ambiental.
En materia ambiental, el estudio identifica impactos asociados principalmente a la remoción de vegetación, generación de ruido y emisiones durante la construcción, así como posibles afectaciones al suelo y a la fauna en la zona.
No obstante, también se plantean medidas de mitigación como rescate de flora y fauna, control de emisiones, manejo adecuado de residuos y señalización para reducir riesgos durante la obra.
