Mario Hernández García, edil de la violenta región de la Sierra Sur, fue acribillado junto a dos colaboradores
La violencia que azota la Sierra Sur de Oaxaca cobró la vida de Mario Hernández García, presidente municipal de Santiago Amoltepec, quien fue asesinado junto con dos de sus colaboradores en una emboscada la madrugada de este jueves 15 de mayo de 2025. El ataque subraya la peligrosa realidad que enfrentan los funcionarios en una región marcada por profundos conflictos y la aparente ausencia del estado de derecho.
El atentado ocurrió entre las 2:00 y 4:00 de la madrugada en el paraje conocido como «El Tablero», sobre el camino que conduce a la comunidad de «El Mamey», a la salida del centro de Santiago Amoltepec. Hernández García regresaba de una festividad patronal en la comunidad de Llano del Tigre, a bordo de una patrulla de la policía municipal, cuando el vehículo fue interceptado y atacado con armas de fuego. Junto al alcalde, perdieron la vida su chofer y un policía municipal que lo acompañaban. Reportes iniciales indican que al menos otras dos personas resultaron heridas en el ataque.
Gravemente herido, Mario Hernández García fue trasladado inicialmente a una clínica local. Sin embargo, debido a la precariedad de los servicios médicos en la cabecera municipal –una carencia denunciada por los propios habitantes –, se decidió su traslado a un hospital con mejores recursos en Teojomulco, pero falleció en el trayecto. Este trágico desenlace no solo evidencia la brutalidad del ataque, sino también las deficiencias sistémicas en la atención sanitaria en las comunidades más apartadas de Oaxaca, donde la falta de equipamiento y medicamentos puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. La emboscada, por su precisión en tiempo y lugar, sugiere un acto premeditado, ejecutado por individuos con conocimiento de los movimientos del edil y de la geografía local.
Condena oficial y múltiples líneas de investigación
El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, condenó enérgicamente el triple homicidio y aseguró que su gobierno brindará todo el apoyo necesario a la fiscalía general del Estado (FGE) para esclarecer los hechos y evitar la impunidad.
«Condenamos enérgicamente la muerte del presidente municipal de Santiago Amoltepec, Mario Hernández García. Vamos a apoyar en todo lo necesario a la fiscalía general del Estado para esclarecer este suceso. Envío mi solidaridad y mi apoyo a sus familiares en este difícil momento. En nuestro gobierno no hay ni habrá espacio para la impunidad.» – Salomón Jara Cruz, Gobernador de Oaxaca.
La FGE confirmó el despliegue de un equipo multidisciplinario, incluyendo peritos y agentes de investigación, para iniciar las indagatorias. Hasta el momento, no se han reportado detenciones. El fiscal general, Bernardo Rodríguez Alamilla, adelantó que una de las principales líneas de investigación apunta a conflictos personales y venganzas entre familias. Esta hipótesis se ve reforzada por la admisión de la propia fiscalía de que Amoltepec es un municipio históricamente inestable.
Sin embargo, el abanico de posibles móviles es amplio y complejo. El secretario general de Gobierno, Jesús Romero López, reconoció que, en la región de la Sierra Sur, y particularmente en Santiago Amoltepec, persisten disputas por el control de fondos municipales, añejos conflictos agrarios, y violencia derivada del tráfico de armas y drogas.
Santiago Amoltepec mantiene tensas relaciones con comunidades vecinas por linderos, como el histórico conflicto con Zenzontepec, que, aunque con mesas de diálogo activas, sigue siendo una fuente de inestabilidad. La propia admisión oficial de una «frágil situación social derivada del abandono institucional» en la zona sugiere que la violencia es un síntoma de problemas más profundos de gobernabilidad y falta de presencia efectiva del Estado, creando vacíos que son llenados por actores violentos.
Amoltepec: Un historial de sangre y poder disputado
El asesinato de Mario Hernández García no es un hecho aislado en Santiago Amoltepec, un municipio regido por Sistemas Normativos Internos (Usos y Costumbres) y con un largo historial de violencia política y social. La propia trayectoria del alcalde asesinado estuvo marcada por la confrontación.
Tabla: Violencia Reciente en Santiago Amoltepec
| Fecha | Evento | Víctimas/Impacto | Fuente(s) |
|—|—|—|—|
| 8 Ene, 2025 | Ejecución de Laurencio Hernández | Hermano del alcalde Mario Hernández García | |
| Mayo, 2024 | Asesinato de Gaudencio Hernández Hernández y su hijo | Síndico Municipal y su hijo | |
| 2023 | Intento de ataque al Cabildo/Alcalde Mario Hernández | 5 presuntos agresores muertos (hijos de un exedil, supuestamente atacando al alcalde) | |
| Junio, 2023 | Asesinato del tesorero municipal Teodosio Ojeda en un asalto | Tesorero Municipal | |
Esta cronología de violencia sugiere la existencia de ciclos de venganza y disputas de poder profundamente arraigadas, donde los cargos públicos se convierten en objetivos. El asesinato del hermano del alcalde, Laurencio Hernández, a principios de año, y el atentado que el propio Mario Hernández sufrió en 2023, presuntamente a manos de hijos de un expresidente municipal, apuntan a que el edil era un blanco conocido en medio de estas pugnas. La presencia histórica de «caciques» o poderes fácticos locales podría agravar estos conflictos, donde los sistemas de usos y costumbres, diseñados para la gobernanza comunitaria, se ven rebasados o instrumentalizados por la violencia moderna y, potencialmente, por la influencia del crimen organizado.
Oaxaca: Epicentro de la violencia política
El crimen de Santiago Amoltepec se inscribe en un panorama estatal desolador. Oaxaca ha sido testigo de una alarmante escalada de violencia contra figuras políticas. Tan solo entre enero y marzo de 2025, el estado registró 200 homicidios dolosos. Recientemente, el 11 de mayo, fue asesinado Gerardo Leobardo Santos, expresidente municipal de Santa María Ipalapa. En 2024, crímenes similares golpearon a Joaquín Martínez López, alcalde de Chahuites (marzo), y a Alberto Antonio García, candidato en San José Independencia (abril).
Esta recurrencia de atentados contra alcaldes, exalcaldes, candidatos y funcionarios de partido en Oaxaca evidencia cómo la violencia se ha convertido en una herramienta para dirimir disputas, ejercer control territorial o eliminar adversarios políticos. Cada uno de estos actos no solo enluta a comunidades, sino que erosiona la gobernabilidad local y los cimientos democráticos, sembrando miedo y disuadiendo la participación ciudadana en la vida pública, especialmente en regiones vulnerables donde el Estado parece incapaz de garantizar la seguridad más elemental.
El asesinato de Mario Hernández García es un trágico recordatorio de los profundos desafíos de seguridad y las complejas redes de conflicto que asfixian a regiones como la Sierra Sur de Oaxaca. Mientras las autoridades prometen justicia, el clamor ciudadano exige acciones contundentes que trasciendan las investigaciones reactivas y aborden las causas estructurales de una violencia que amenaza con perpetuarse.
