El sargazo que invade las costas de Quintana Roo no es solo un problema estético; un estudio de la UNAM confirma que su descomposición libera gases tóxicos y metales pesados, representando un riesgo directo para la salud de trabajadores, residentes y turistas.
El fenómeno del sargazo en el Caribe Mexicano ha escalado de ser una molestia visual y económica a convertirse en una crisis de salud pública documentada. Investigadores del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han emitido una alerta contundente: la macroalga en descomposición en las playas de Quintana Roo libera gases tóxicos y contiene metales pesados, como el arsénico, que ponen en riesgo la salud humana.
Sugerencia: Imagen de alto contraste mostrando montañas de sargazo en una playa popular de Quintana Roo, con trabajadores cerca, para ilustrar la escala del problema.
El Peligro Oculto en la Orilla: Ácido Sulfhídrico
El principal culpable de la toxicidad inmediata es el ácido sulfhídrico (H_2S), un gas incoloro con un característico y penetrante olor a huevo podrido que se genera cuando el sargazo se descompone en la orilla. Según los estudios de la UNAM, la exposición a este gas, incluso en bajas concentraciones, puede provocar una serie de síntomas adversos.
Entre los efectos documentados se encuentran:
* Irritación de ojos, nariz y garganta.
* Dolores de cabeza y mareos.
* Náuseas.
* Dificultad para respirar, especialmente en personas con asma u otras condiciones respiratorias preexistentes.
Trabajadores que laboran en la limpieza de las playas son los más expuestos. Ana Luisa, parte del personal de limpieza en Playa del Carmen, afirmó en declaraciones que el contacto directo con el alga le provoca alergia y picazón, además del dolor de cabeza y ardor en la nariz por el olor constante.
> «La exposición a bajas concentraciones de ácido sulfhídrico puede causar irritación de los ojos, nariz y garganta; y en personas asmáticas, dificultad para respirar.» – Conclusión de estudios citados por la UNAM.
>
Arsénico y Metales Pesados: La Amenaza Silenciosa
Más allá de los gases, la investigación del ICML reveló la presencia de elementos tóxicos en la composición del sargazo, destacando el arsénico y otros metales pesados. Estas sustancias son absorbidas por el alga durante su trayecto por el Océano Atlántico.
Esta contaminación intrínseca representa una seria advertencia sobre el aprovechamiento del sargazo. Los investigadores recomiendan analizar la concentración de estos elementos antes de considerar su uso en industrias sensibles como la alimentaria o la farmacéutica, o incluso evitarlo por completo para dichos fines. La mala disposición del sargazo recolectado también podría llevar a la contaminación del acuífero, un riesgo ambiental de gran magnitud para la península.
De Problema Turístico a Crisis de Salud Pública
Con esta nueva evidencia científica, el debate sobre el sargazo se transforma. Ya no se trata únicamente de la imagen de los destinos turísticos o las pérdidas económicas, sino de una amenaza directa al bienestar de la población. Para cuantificar el riesgo, el equipo de la UNAM ha desarrollado un sensor especializado que mide, registra y alerta cuando los niveles de ácido sulfhídrico en las playas de Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Tulum alcanzan un umbral peligroso para la salud.
La estrategia actual del gobierno, liderada por la Secretaría de Marina, se ha centrado en la contención y recolección del alga. Sin embargo, estos hallazgos sobre la toxicidad exigen una reevaluación de los protocolos, especialmente en lo que respecta a la protección de los trabajadores que están en la primera línea de esta batalla ambiental y, ahora, de salud pública.
